Cada vez menos autos hechos en el país: la producción cae 14,4% y los importados ya son el 68% de las ventas

Los datos de ADEFA y ACARA confirman el retroceso de la industria automotriz. Los autopartistas, en su mayoría pymes, son el eslabón más golpeado por la apertura importadora.

Cada vez menos autos hechos en el país: la producción cae 14,4% y los importados ya son el 68% de las ventas
Robots ensamblando un auto en una fábrica

La industria automotriz argentina, uno de los motores históricos del desarrollo industrial, atraviesa uno de sus peores momentos. Según datos de ADEFA difundidos por Perfil, en octubre se fabricaron 40.426 vehículos, un 14,4% menos que en el mismo mes de 2025. En los primeros diez meses del año la producción acumula una caída del 15,5%, con un derrumbe del 23,6% en automóviles.

El dato más revelador, sin embargo, está en el mercado interno. De los 45.965 vehículos patentados en octubre, el 68% fue importado. Las marcas asiáticas ya superan el 11% del mercado, según ACARA, y una sola automotriz china pasó de 124 a 1.377 patentamientos en un año. Los argentinos compran cada vez más autos, pero cada vez menos fabricados en el país.

Esa ecuación tiene consecuencias directas sobre el tejido productivo. Detrás de cada vehículo nacional hay una extensa red de autopartistas, metalúrgicas, plásticas, textiles y proveedores de servicios, en su gran mayoría pymes. Cuando la producción se reemplaza por importaciones, ese entramado pierde pedidos, reduce turnos y despide trabajadores. Las terminales ya aplican recortes y circulan versiones sobre posibles retiros de inversiones.

Las cámaras empresarias hablan de "reacomodamiento". Pero el término esconde una decisión política: la apertura comercial sin contrapartidas productivas. El Gobierno flexibilizó aranceles y cupos de importación sin exigir integración local ni inversión en el país, mientras el mercado interno se achica por la caída del salario.

Las exportaciones, sostenidas principalmente por Brasil, que recibe el 62,7% de los envíos, muestran que la industria tiene capacidad competitiva. Lo que falta es una estrategia que la proteja y la potencie. Brasil, justamente, sostiene una política automotriz activa con exigencias de contenido local y financiamiento para el desarrollo tecnológico.

La Argentina necesita recuperar una política industrial para el sector: incentivos condicionados a la producción nacional, financiamiento para la reconversión hacia la electromovilidad aprovechando el litio propio y protección para las pymes autopartistas. La alternativa es un país que exporta materias primas e importa todo lo demás, con menos empleo y más dependencia. La soberanía productiva también se fabrica sobre ruedas.