Guerra de tasas y asfixia financiera: el laberinto judicial de Ribeiro expone la crisis del comercio nacional
La Cámara Comercial rechazó la propuesta de pago de la emblemática cadena de electrodomésticos en su concurso preventivo. La decisión, que empuja a la firma al borde de la quiebra, devela las consecuencias de un modelo macroeconómico que asfixia a la producción y el empleo local en beneficio de la especulación financiera.
La crisis terminal de la cadena de electrodomésticos Ribeiro excede la crónica de un colapso empresarial privado; es el espejo de la destrucción planificada del mercado interno. La Sala D de la Cámara Comercial rechazó la propuesta de acuerdo preventivo de la firma, argumentando que las tasas de interés ofrecidas a los acreedores licuaban las deudas en un contexto de alta inflación. La resolución judicial coloca a la histórica empresa familiar al borde de la quiebra o del cramdown (salvataje), amenazando de forma directa la continuidad de cientos de puestos de trabajo.
El derrotero de Ribeiro no es un hecho aislado, sino el resultado de un proceso histórico recurrente de desregulación y asfixia al consumo. Nacida al calor del desarrollo federal en San Luis, la firma consolidó su expansión basándose en el poder adquisitivo de las clases trabajadoras. Sin embargo, la combinación de una brutal devaluación, la apertura indiscriminada de importaciones y la pulverización del salario real destruyeron el corazón de su negocio: el crédito en cuotas para los sectores populares.
El fallo judicial visibiliza una disputa estructural donde las reglas del capital financiero se imponen sobre la supervivencia de la economía real. Al exigir tasas de actualización alineadas con la lógica bancaria, el sistema judicial opera con una racionalidad tecnocrática que ignora el entramado social. En esta encrucijada, los principales perjudicados no son los grandes fondos de inversión, sino los trabajadores de las sucursales y las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) locales que integraban su cadena de proveedores nacionales.
La inminente caída de Ribeiro demuestra que, sin soberanía económica ni defensa del mercado interno, la producción nacional queda desamparada ante la especulación financiera. La justicia social también se dirime en la protección de las fuentes de trabajo frente a un modelo que prioriza la frialdad de los balances por sobre la dignidad de las familias argentinas.
