Alianza estratégica contra el saqueo: Pymes y trabajadores se plantan contra la reforma laboral de la miseria
El sector que genera el 80% del empleo en la Argentina advierte que la flexibilización impulsada por el gobierno nacional no busca crear trabajo, sino institucionalizar la precariedad. Sin mercado interno no hay industria, y sin salarios dignos no hay Nación.
El sector que genera el 80% del empleo en la Argentina advierte que la flexibilización impulsada por el gobierno nacional no busca crear trabajo, sino institucionalizar la precariedad. Sin mercado interno no hay industria, y sin salarios dignos no hay Nación.
En un escenario de asfixia económica planificada, las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) han alzado su voz para denunciar lo que el campo nacional y popular ya sabe: la reforma laboral que intenta profundizar el oficialismo es el certificado de defunción para el consumo interno y la justicia social. Representantes del sector advirtieron que este modelo "regresivo" solo beneficia a las grandes corporaciones trasnacionales ya la timba financiera, dejando a la deriva a quienes apuestan por la producción real en el territorio.
Entendemos que la suerte de la Pyme está atada indisolublemente al poder adquisitivo de la clase trabajadora. No hay empresa que sobreviva en un desierto de consumo, y la reforma laboral actual —lejos de "modernizar"— busca retrotraer las relaciones del trabajo a la era preperonista de la explotación absoluta.
La falacia del "costo laboral" como trampa neoliberal
El discurso oficial intenta convencer a la sociedad de que la falta de empleo se debe a los derechos conquistados. Sin embargo, desde las cámaras Pymes más lúcidas y comprometidas con la soberanía, la respuesta es contundente: el problema no son las indemnizaciones ni los convenios colectivos, sino la apertura indiscriminada de importaciones, el tarifazo energético y la caída estrepitosa de las ventas.
- Flexibilización que mata: Al abaratar el despido y precarizar la contratación, el gobierno solo logra que el trabajador pierda su capacidad de planificación y consumo, lo que termina hundiendo la persiana de la fábrica que le vende.
- Transferencia de ingresos: La reforma actúa como una aspiradora de recursos, quitándole al bolsillo del obrero para engrosar las tasas de ganancia de los monopolios que no reinvierten en el país.
El retorno a un modelo de colonia.
Como bien señalan los referentes del sector, este esquema es "regresivo" porque rompe el pacto social que hizo grande a la Argentina. El peronismo progresista sostiene que la única forma de crecer es mediante el círculo virtuoso de la producción : salarios altos que generan demanda, que a su vez impulsan la industria nacional.
"Nos quieren vender que para salvarnos hay que esclavizar a nuestros empleados. Pero nosotros sabemos que si mis vecinos no tienen plata, yo no tengo a quién venderle mis productos. Esta reforma es una trampa para que queden en pie solo los más poderosos", sostuvieron desde las entidades gremiales empresarias de cuño nacional.
Organizar la resistencia productiva
Ante este ataque sistemático al corazón productivo de la Patria, se vuelve imperioso consolidar la unidad entre el movimiento obrero organizado y las Pymes. Es la vieja bandera de la alianza de las fuerzas del trabajo y la producción frente a la oligarquía financiera que hoy gobierna desde el Excel y la insensibilidad.
Defender los derechos laborales no es solo un imperativo ético; es una necesidad económica para evitar que la Argentina se convierta en una factoría de mano de obra barata y recursos naturales saqueados. La reconstrucción de la esperanza popular exige un Estado que proteja lo propio y que entienda que, en la lucha por la dignidad, no hay lugar para medias tintas.
