El Escudo de los Trabajadores: Kicillof denunció que la Reforma Laboral es el plan de la Dictadura para esclavizar al Pueblo

En un encendido discurso que marca la línea de resistencia federal, el gobernador Axel Kicillof advirtió que el proyecto de flexibilización impulsado por el ejecutivo nacional no es "modernización", sino el viejo anhelo de la oligarquía: destruir la capacidad de organización obrera para restaurar un modelo de explotación colonial.

El Escudo de los Trabajadores: Kicillof denunció que la Reforma Laboral es el plan de la Dictadura para esclavizar al Pueblo
Escudo de los Trabajadores

En un encendido discurso que marca la línea de resistencia federal, el gobernador Axel Kicillof advirtió que el proyecto de flexibilización impulsado por el ejecutivo nacional no es "modernización", sino el viejo anhelo de la oligarquía: destruir la capacidad de organización obrera para restaurar un modelo de explotación colonial.

En un acto cargado de mística y firmeza política, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, volvió a ponerse a la cabeza de la resistencia contra el modelo de desguace nacional. Al referirse a la Reforma Laboral que intenta imponer el gobierno de Javier Milei, Kicillof fue tajante: "Es el proyecto de la Dictadura". Con esta frase, el mandatario bonaerense no solo trazó un paralelismo histórico, sino que desnudó la esencia económica de un plan que busca retrotraer a la Argentina a 1976.

Para el gobernador, lo que el oficialismo presenta como una "actualización necesaria" de las leyes del trabajo es, en realidad, el mismo programa que intentó implementar José Alfredo Martínez de Hoz: pulverizar el salario, eliminar las indemnizaciones y destruir los convenios colectivos para garantizar una transferencia brutal de ingresos desde los trabajadores hacia los sectores más concentrados del capital trasnacional.

La Memoria como herramienta de lucha

Kicillof recordó que el ataque a la Columna Vertebral del Movimiento (el sindicalismo organizado) fue el objetivo principal del terrorismo de Estado. "No es una coincidencia que usen los mismos argumentos de hace 50 años. Dicen que los derechos son 'costos' y que la justicia social es un 'obstáculo'. Lo que quieren es un pueblo sumiso y sin representación para saquear nuestros recursos", sentenció ante una multitud de representantes gremiales y movimientos sociales.

El análisis es claro: la reforma no generará empleo, sino que institucionalizará la precariedad. Al facilitar los despidos, el capital busca disciplinar a la clase trabajadora mediante el miedo a la desocupación.

Los ejes del saqueo laboral

Durante su intervención, el gobernador desglosó los puntos más oscuros de la avanzada oficialista, denunciando que detrás de la retórica de la "libertad" se esconde la ley de la selva:

  • Destrucción de la Estabilidad: La eliminación de las multas por trabajo no registrado premia al empresario negrero y castiga al trabajador honesto.
  • Fin de la Justicia Social: La reforma ataca el principio de in dubio pro operario, dejando al eslabón más débil de la cadena en total desprotección ante las corporaciones.
  • Ataque al Modelo Sindical: Al debilitar la personería gremial, buscan fragmentar la lucha obrera para que cada trabajador deba negociar su subsistencia de rodillas y en soledad frente al patrón.

La Provincia como Bastión de la Resistencia

Kicillof reafirmó que la Provincia de Buenos Aires no será zona liberada para el atropello de los derechos conquistados. Mientras el gobierno nacional celebra el "superávit de hambre", la gestión bonaerense se consolida como el contramodelo: un Estado presente que entiende que donde hay una necesidad, nace un derecho, y donde hay un derecho, debe haber un Estado que lo garantice.

"Nosotros no vamos a ser cómplices de la entrega de nuestra gente. Si quieren venir por los derechos de los bonaerenses, se van a encontrar con un pueblo organizado que tiene memoria y que sabe que la única salida es con más justicia social, no con más explotación", concluyó el gobernador.

La batalla por la reforma laboral no es técnica, es profundamente política y civilizatoria. Lo que se discute en el Congreso y en las calles es si la Argentina será un país con industria y dignidad o una factoría de mano de obra barata al servicio del capital financiero internacional.