El Pueblo Brasileño Abraza a Lula: Una ventaja contundente que no admite relajos ante la amenaza fascista
Las encuestas confirman lo que se siente en las calles: el líder metalúrgico le saca 16 puntos de ventaja a la reacción conservadora. Sin embargo, en el Partido de los Trabajadores (PT) prima la sabiduría militante: saben que la derecha no duerme y que la batalla contra la maquinaria del odio se peleará voto a voto hasta el final.
El gigante del sur sigue marcando el camino. A meses de una elección decisiva para el futuro de América Latina, los sondeos traen aire fresco para el campo popular: Luiz Inácio Lula da Silva consolida una ventaja de 16 puntos sobre las expresiones del neofascismo brasileño.
Estos números no son casualidad; son la respuesta de un pueblo que, tras recuperar la dignidad y el plato de comida, se niega a volver al pasado de exclusión. Mientras en Argentina sufrimos los embates del modelo libertario, Brasil ratifica que el Estado presente y la Justicia Social son los únicos motores válidos para el desarrollo.
A pesar de la euforia que podrían generar las cifras, el entorno del compañero Lula mantiene los pies sobre la tierra. Hay una lectura política fina, propia de quien conoce las entrañas del poder real: la elección no está ganada hasta que se cuenta el último voto.
Desde el comando de campaña del PT bajan un mensaje claro: "Polarización". Saben que el bolsonarismo (y sus herederos) no es solo una fuerza política, sino una corporación de intereses económicos, mediáticos y religiosos dispuesta a todo para evitar la continuidad del proyecto popular.
La prudencia de Lula es una lección para todo el progresismo regional: no subestimar jamás la capacidad de daño de la antipolítica. Aunque la ventaja es holgada, el escenario de "elección pareja" que barajan internamente sirve para mantener a la militancia en estado de alerta y movilización permanente.
Dos modelos en pugna
Lo que se juega en octubre en Brasil no es solo un nombre, es el destino de la integración regional.
- De un lado, la esperanza: un proyecto que sacó a millones de la pobreza, que defiende la Amazonía y que apuesta a la multipolaridad (BRICS).
- Del otro, el odio: la promesa de mano dura, el entreguismo a los capitales extranjeros y el desprecio por las minorías.
La "polarización" de la que hablan los analistas no es otra cosa que la histórica lucha de clases latinoamericana. El establishment financiero intentará acortar esa brecha de 16 puntos inyectando miedo y fake news —el modus operandi habitual de la derecha—, pero la conexión amorosa entre Lula y los descamisados de Brasil parece, hoy por hoy, inquebrantable.
Para el peronismo y el campo nacional, la victoria de Lula es vital. Es la garantía de que, aun en tiempos oscuros, la luz de la Justicia Social sigue brillando en el continente.

