La era de la crueldad normalizada: HRW advierte sobre el "efecto contagio" del modelo Trump en los Derechos Humanos globales

La era de la crueldad normalizada: HRW advierte sobre el "efecto contagio" del modelo Trump en los Derechos Humanos globales

El informe anual de Human Rights Watch confirma los peores pronósticos: el retorno de Donald Trump al poder no solo implicó un retroceso interno en EE.UU., sino que habilitó una "zona liberada" para que autócratas y gobiernos de ultraderecha alrededor del mundo desmantelen protecciones históricas.

Lo que para algunos es un triunfo político, para la humanidad representa una alerta roja civilizatoria. El último informe de Human Rights Watch (HRW) pone en palabras lo que los activismos, las organizaciones sociales y los defensores de la democracia venimos sintiendo en el cuerpo: la influencia de la segunda presidencia de Donald Trump ha actuado como un acelerador de partículas para el autoritarismo global.

Ya no se trata solo de un líder excéntrico; estamos ante la consolidación de un paradigma de gobernanza basado en la exclusión. El documento detalla cómo la retórica de la Casa Blanca ha legitimado el uso de la fuerza desmedida, la persecución a la disidencia y el desprecio por los organismos multilaterales. Al dinamitar los consensos básicos de la posguerra, Trump ha enviado un mensaje claro a sus "alumnos" en el resto del mundo: violar derechos humanos ya no tiene costo político; al contrario, fideliza a la base electoral más radicalizada.

El desmantelamiento de la agenda de derechos

El reporte es lapidario al señalar los retrocesos en áreas clave que la perspectiva progresista defiende incansablemente:

  • Derechos Reproductivos y de Género: La ofensiva contra las mujeres y las diversidades sexo genéricas se ha globalizado, con discursos de odio que bajan desde los atriles presidenciales y se traducen en violencia callejera.
  • La crisis migratoria: Lejos de abordar la migración desde una perspectiva humanitaria, se ha profundizado la criminalización del migrante, transformando fronteras en muros militarizados donde la vida humana vale menos que un trámite administrativo.
  • Negacionismo climático: La retirada de EE.UU. de los compromisos ambientales no solo condena al planeta, sino que afecta desproporcionadamente a las comunidades más vulnerables del Sur Global.

Un espejo peligroso para la Argentina

Este informe resuena con particular gravedad en nuestras latitudes. No podemos leer el diagnóstico de HRW sin mirar nuestra propia realidad. La sintonía ideológica entre el gobierno argentino y la administración republicana no es una mera coincidencia diplomática; es una adhesión a este modelo de crueldad. Cuando los líderes mundiales validan el ajuste brutal, la represión de la protesta social y el ataque a la cultura, están construyendo un mundo donde la justicia social es vista como una aberración y no como un objetivo.

La advertencia de HRW debe servirnos como un llamado a la acción. Ante la internacionalización del odio, la respuesta debe ser la internacionalización de la solidaridad. Defender la democracia hoy implica tejer redes que trasciendan fronteras para proteger a los más vulnerables de un sistema que, empoderado por la figura de Trump, ha decidido declararle la guerra a la igualdad.