El Pacto de la Vergüenza: Santilli y Ritondo se unen para entregar a los trabajadores y criminalizar a la juventud
Lejos de pensar en la producción o el trabajo, los gerentes del macrismo residual sellaron un acuerdo de cúpula con el gobierno libertario. El objetivo es claro: usar la Legislatura como escribanía para destruir la Ley de Contrato de Trabajo y perseguir a los pibes de nuestros barrios.
"Donde existe una necesidad, nace un derecho", nos enseñó Evita. Pero para Diego Santilli y Cristian Ritondo, donde existe una necesidad, nace un negocio o una excusa para recortar libertades. En las últimas horas, estos dos alfiles del ajuste porteño, que cruzan la General Paz solo para buscar votos, sellaron un pacto legislativo nefasto que pone en la mira el corazón de la Provincia de Buenos Aires.
Bajo el eufemismo de "acuerdo de gobernabilidad", lo que realmente cocinaron es la entrega de las banderas históricas del movimiento obrero. Santilli, ahora con superpoderes en un Ministerio del Interior dibujado a su medida, y Ritondo, eterno operador de los sótanos del poder, unificaron tropas para apurar dos medidas que nada tienen que ver con la felicidad del pueblo: la reforma laboral flexibilizadora y la baja en la edad de imputabilidad.
Vienen por tus derechos, vienen por tus hijos
La maniobra es de manual: mientras el modelo económico de Milei hambrea a las familias y desfinancia las escuelas, ellos proponen meter presos a los pibes. Quieren tapar el fracaso de una gestión que genera exclusión con mano dura y demagogia punitiva. No buscan seguridad, buscan estigmatizar a la juventud humilde del Conurbano, esa misma a la que le quitaron las computadoras y las becas.
Y por si fuera poco, van por el salario. La "modernización" laboral que pregonan no es otra cosa que la vuelta a la precarización de los 90: despidos baratos, fin de las indemnizaciones y un ataque directo a los convenios colectivos. Quieren una provincia de rodillas, con trabajadores sin derechos y sindicatos debilitados, para ofrendarles mano de obra barata a los grupos concentrados que ellos representan.
La Provincia no se negocia
Este pacto entre el PRO y La Libertad Avanza confirma lo que el peronismo viene advirtiendo: son lo mismo. Son las dos caras de una misma moneda que desprecia la Justicia Social. Se juntan por espanto, porque saben que la Provincia de Buenos Aires sigue siendo el bastión de la resistencia, el lugar donde el amor y la igualdad todavía le ganan al odio y al individualismo.
Creen que desde un despacho en Capital pueden digerir el destino de millones de bonaerenses. Se equivocan. Frente a este contubernio de la antipatía, se alza la organización de los trabajadores, los movimientos sociales y la militancia que no va a permitir que rifen el futuro.

