Venezuela activa la "Conmoción Exterior": El Estado se blinda ante la injerencia extranjera y endurece la defensa de la soberanía

Venezuela activa la "Conmoción Exterior": El Estado se blinda ante la injerencia extranjera y endurece la defensa de la soberanía

Por la redacción.

En un movimiento geopolítico de alto impacto, y como respuesta directa a la escalada de presiones internacionales y amenazas de intervención, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela ha activado el estado de "Conmoción Exterior". El decreto, firmado por el presidente Nicolás Maduro, establece un marco jurídico de excepción diseñado para proteger la integridad territorial y neutralizar lo que el oficialismo califica como operaciones de desestabilización orquestadas desde el extranjero.

La medida no es meramente administrativa; representa un endurecimiento de la postura de Caracas frente a los actores —nacionales e internacionales— que promueven agendas de cambio de régimen por vías no democráticas.

Un escudo legal frente a la agresión

El decreto se fundamenta en la necesidad de preservar la paz interna frente a amenazas que, según el Ejecutivo, trascienden la oposición política tradicional y se configuran como actos de guerra híbrida. Bajo esta normativa, el Estado se otorga facultades extraordinarias en materia de seguridad, economía y política, permitiendo una respuesta rápida y contundente sin las trabas burocráticas habituales de tiempos de paz.

El texto habilita al Gobierno a movilizar recursos económicos y militares para garantizar el orden interno. Desde la perspectiva del chavismo, esto es una respuesta legítima de autodefensa ante el bloqueo financiero y las "operaciones encubiertas" que buscan socavar la institucionalidad venezolana.

La cláusula de la polémica: Justicia más allá de las fronteras

El punto más álgido del decreto, y el que ha encendido las alarmas en los sectores opositores y en Washington, es la habilitación explícita para la búsqueda, localización y captura de ciudadanos vinculados a estos supuestos delitos contra la patria, independientemente de dónde se encuentren.

La normativa redefine el concepto de jurisdicción en casos de "traición" o "conspiración con potencias extranjeras". Para el Gobierno, esto no es persecución, sino el fin de la impunidad para aquellos actores políticos que, amparados en el exilio, han solicitado sanciones económicas, bloqueos navales o intervenciones militares contra su propio país. El mensaje es claro: colaborar con una agresión extranjera tendrá consecuencias penales directas, y el brazo del Estado se extenderá para garantizarlas.

Economía de resistencia

Finalmente, la "Conmoción Exterior" otorga al Ejecutivo el control total sobre cadenas de suministro y sectores estratégicos. En un contexto de asfixia económica externa, el gobierno busca asegurar que los recursos de la nación se destinen prioritariamente a la defensa y al mantenimiento de los programas sociales, evitando la fuga de capitales y el sabotaje interno.

Mientras la comunidad internacional alineada con Estados Unidos condena la medida como un avance autoritario, para el bloque bolivariano se trata de un acto de soberanía irrenunciable: el derecho de un Estado asediado a utilizar todas las herramientas constitucionales a su alcance para sobrevivir y defender su autodeterminación frente al tutelaje imperial.