La fiesta de Galperín: Ganancias récord a costa del bolsillo popular y el cimbronazo de la timba financiera
Mientras el pueblo argentino padece el ajuste brutal del gobierno de Milei, Mercado Libre anunció beneficios extraordinarios que consolidan su hegemonía monopólica. Sin embargo, ni siquiera la fenomenal transferencia de recursos de los sectores populares hacia el "unicornio" alcanzó para saciar la sed de los especuladores de Wall Street, que castigaron la acción por el aumento de costos operativos.
Mientras el pueblo argentino padece el ajuste brutal del gobierno de Milei, Mercado Libre anunció beneficios extraordinarios que consolidan su hegemonía monopólica. Sin embargo, ni siquiera la fenomenal transferencia de recursos de los sectores populares hacia el "unicornio" alcanzó para saciar la sed de los especuladores de Wall Street, que castigaron la acción por el aumento de costos operativos.
En un contexto de recesión profunda y pérdida del poder adquisitivo, Marcos Galperín —el empresario favorito del modelo extractivista y financiero— volvió a exhibir números que ofenden la realidad de las mayorías. Mercado Libre presentó su balance del tercer trimestre con una ganancia neta de 531 millones de dólares, lo que representa un crecimiento interanual del 11%. Sin embargo, la lógica de la timba financiera es implacable: las acciones de la compañía se desplomaron casi un 16% en Nueva York, demostrando que para el capital concentrado nunca es suficiente.
La usura como modelo de negocios
El crecimiento de Mercado Libre no es magia, es el resultado de una posición dominante que asfixia a las PyMEs y exprime a los consumidores. El brazo financiero del holding, Mercado Pago, se ha convertido en una herramienta de bancarización forzosa donde la "inclusión financiera" es, en realidad, una vía para el endeudamiento. Con una cartera de créditos que se expande a pasos agigantados, la empresa se nutre de las altísimas tasas que pagan aquellos que no llegan a fin de mes y deben recurrir a las "cuotas" del unicornio para subsistir.
El desplome bursátil de esta semana se debió, paradójicamente, a que la empresa tuvo que invertir más en logística y en la previsión de deudores incobrables. Es decir, los "mercados" castigaron a Galperín por los costos de mantener su propia estructura de dominación y por el riesgo que implica una economía real que se cae a pedazos bajo el programa económico de La Libertad Avanza, socio ideológico del dueño de MELI.
El conflicto con las billeteras: ¿Competencia o reparto de cajas?
Mientras Galperín celebra sus millones desde su exilio dorado en Uruguay, en la Argentina se abre un nuevo capítulo de la interna dentro del bloque de poder. El Banco Central y el Gobierno nacional han comenzado a avanzar en la regulación de la interoperabilidad de los códigos QR para pagos con tarjeta de crédito, un terreno que Mercado Libre custodiaba como un feudo propio.
Este conflicto no es más que una disputa entre grandes capitales (los bancos tradicionales nucleados en MODO vs. el monopolio de Galperín). Mientras el Estado no intervenga para regular las comisiones abusivas que ambas partes le cobran a los pequeños comerciantes y para proteger los datos de los usuarios, la pelea por el "QR" seguirá siendo una puja de intereses corporativos ajena al bienestar del pueblo.
La soberanía en juego
El "éxito" de Mercado Libre es el síntoma de una Argentina que ha tercerizado su soberanía financiera en manos de plataformas privadas que eluden el control estatal y precarizan el trabajo bajo el disfraz de la "modernidad". La caída de la acción en Wall Street es una muestra de la fragilidad de un modelo que depende de la especulación externa.
Frente a la prepotencia de los que se creen dueños de las transacciones de los argentinos, surge la necesidad urgente de fortalecer una banca pública digital y marcos regulatorios que pongan fin a la cartelarización. La economía debe estar al servicio del desarrollo humano y la producción nacional, y no ser un tablero de juegos para que los magnates sigan acumulando riqueza mientras el país se sumerge en la pobreza.
