La falacia de "con la mía": El saqueo al PAMI detrás de la ostentación libertaria
El diputado Manuel Quintar, quien pretendía exhibir méritos individuales a bordo de un lujoso Tesla Cybertruck, enfrenta una denuncia penal por direccionar millonarios fondos de la salud de los jubilados hacia su propio entramado clínico familiar en Jujuy.
La impudicia estética que significó el arribo del diputado oficialista Manuel Quintar al Congreso a bordo de una camioneta importada de 300 millones de pesos no es una simple excentricidad. En una Argentina hundida en el ajuste recesivo, donde la parálisis productiva destruye el trabajo y los haberes previsionales caen bajo la línea de indigencia, la ostentación de la dirigencia suele encubrir viejos mecanismos de acumulación corporativa. La defensa presidencial que aduce que el legislador gasta "con la suya" colisiona con el avance de una investigación penal que lo sindica como el vértice de una asociación ilícita dedicada a saquear los recursos de la seguridad social.
El expediente judicial en Jujuy desnuda la verdadera matriz de la narrativa libertaria: la captura de las estructuras públicas para el beneficio del oligopolio privado. Quintar, quien paradójicamente preside la comisión de Acción Social y Salud Pública, habría articulado una red con su cónyuge, familiares y colaboradores para cartelizar la salud en su provincia. El núcleo del fraude consistió en colocar al exgerente de su propia clínica ("Los Lapachos") al frente del PAMI jujeño, garantizando auditorías exprés y contrataciones directas orientadas al enriquecimiento del clan, con el aval político de terminales nacionales asociadas a "Lule" Menem.
Este escenario trasciende la anécdota del "DipuTesla". Expone una disputa estructural donde la salud deja de ser concebida como un derecho humano indiscutible —columna vertebral de la justicia social— para transformarse en un botín de extracción financiera. El daño al entramado social es directo: mientras se desvían fondos hacia la medicina privada, los adultos mayores sufren el desabastecimiento de medicamentos y el vaciamiento de sus prestaciones esenciales.
La retórica oficial contra la "casta" naufraga ante la realidad de un capitalismo de amigos que desguaza los bienes comunes. Detrás del fetichismo tecnológico de la derecha gobernante no opera el libre mercado, sino una brutal transferencia de ingresos desde los sectores populares hacia las arcas de una nueva minoría privilegiada.
