La salud como privilegio: las prepagas y el doble estándar de la libertad de precios
El incremento desmedido de las cuotas, que duplica la inflación acumulada bajo la gestión de Javier Milei, consolida una transferencia brutal de ingresos desde la clase media y trabajadora hacia los sectores concentrados. La desregulación impuesta por el DNU 70/2023 rompe el contrato social y empuja a miles de usuarios hacia un sistema público desfinanciado.
Los datos no son solo cifras; son la crónica de un despojo planificado. Desde la asunción de la actual administración, la medicina prepaga ha incrementado sus aranceles a un ritmo que duplica el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Este fenómeno no responde a una "corrección de costos" técnica, sino a la decisión política de liberar el precio de un bien esencial, permitiendo que la rentabilidad corporativa se imponga sobre el derecho humano a la salud.
La genealogía de este conflicto reside en el DNU 70/2023, la piedra angular del modelo libertario que eliminó las facultades del Estado para autorizar aumentos. Al retirar la tutela pública, el Gobierno habilitó una transferencia de ingresos indirecta pero masiva: el salario real de los trabajadores, ya erosionado por la devaluación y la quita de subsidios, es succionado por las estructuras oligopólicas de salud (como Galeno, Swiss Medical u OSDE) para sostener sus márgenes de ganancia en un contexto de recesión.
Este escenario problematiza la sostenibilidad del entramado social. La consecuencia inmediata es la exclusión: familias que, tras décadas de aportes, deben abandonar su cobertura o migrar a planes de menor calidad. Este desplazamiento sobrecarga el sistema de salud pública, que enfrenta simultáneamente el ajuste presupuestario nacional. Es una pinza perfecta sobre el sector popular y las capas medias.
Las disputas judiciales y las idas y vueltas de la Secretaría de Comercio —que ensayó una tardía y contradictoria intervención por cartelización— no son más que ruidos en una línea editorial de fondo: la mercantilización absoluta de la vida. Para el pensamiento nacional y popular, la soberanía política se ejerce garantizando que la salud no sea una mercancía sujeta a la ley de la selva, sino un pilar de justicia social que el mercado, por definición, es incapaz de tutelar.
