Portugal le puso un freno al odio: El triunfo de Seguro es el dique que el neofascismo no pudo saltar

Portugal le puso un freno al odio: El triunfo de Seguro es el dique que el neofascismo no pudo saltar

En una jornada histórica y bajo un clima de resistencia, el socialista António José Seguro barrió en el balotaje al ultraderechista André Ventura. Con un contundente 66%, el pueblo portugués mandó un mensaje claro al mundo: la dignidad y los derechos no se plebiscitan ante los mercaderes del resentimiento.

Mientras en otras latitudes los experimentos del anarcocapitalismo y la reacción conservadora intentan demoler las bases del pacto social, Portugal ha decidido ser el muro de contención. Este domingo, en una segunda vuelta que se vivió con la intensidad de una gesta, el candidato socialista António José Seguro se consagró como el nuevo presidente de la República, derrotando de forma aplastante al líder de la ultraderecha, André Ventura.

El resultado es mucho más que un número: es el triunfo de la razón democrática sobre el discurso del odio que pretendía instalar una agenda de exclusión, xenofobia y desguace del Estado.


La victoria de la política sobre la antipolítica

El escenario era complejo. Ventura, espejo de los liderazgos mesiánicos que hoy asoman en América Latina y Europa, intentó capitalizar el descontento a través de la violencia verbal y el ataque sistemático a las instituciones. Sin embargo, la madurez del pueblo luso fue superior:

  • Unidad en la diversidad: Seguro no solo aglutinó el voto del campo popular, sino que logró convocar a sectores que, por encima de sus diferencias, entendieron que lo que estaba en juego era la convivencia democrática.
  • La movilización como escudo: A pesar de los temporales que azotaron al país, la participación fue masiva. Los ciudadanos pusieron el cuerpo para defender un modelo de país que incluya a todos.
  • Derrota de la reacción: El 34% obtenido por Ventura marca un techo para quienes creen que pueden gobernar a base de gritos y recortes de derechos.

Un mensaje para la Argentina y el Mundo

Lo sucedido en Portugal es una lección de estrategia y convicción. Demuestra que el avance de las "fuerzas del cielo" —como gustan llamarse los sectores reaccionarios— no es inevitable. Cuando hay un proyecto que ofrece certidumbre, protección social y un futuro compartido, la antipolítica retrocede.

"El pueblo portugués ha dado una muestra de civismo y responsabilidad. Han elegido la esperanza por sobre el miedo, la integración por sobre el muro. Es una victoria de todos los que creemos en un Estado presente y una sociedad justa", se escuchó en los festejos en las calles de Lisboa.

Hacia una Internacional de la Esperanza

La asunción de Seguro en marzo no será solo un cambio de mando; será el inicio de una etapa donde Portugal buscará reafirmar su rol en una Europa que hoy se debate entre el progreso o la barbarie. Para los movimientos nacionales y populares de este lado del Atlántico, este triunfo es aire puro: es la confirmación de que el dique está firme y que la ola reaccionaria puede, y debe, ser frenada con más política y más justicia social.

La democracia ha ganado una batalla clave. La lucha por un mundo donde la libertad no sea el privilegio de unos pocos, sino el derecho de todos, sigue más viva que nunca.