Alarma nacional: El naufragio de Granja Tres Arroyos pone en jaque miles de empleos y la soberanía alimentaria

Alarma nacional: El naufragio de Granja Tres Arroyos pone en jaque miles de empleos y la soberanía alimentaria

El gigante avícola se desangra entre deudas financieras y cheques sin fondo, mientras miles de aves mueren por falta de alimento. El drama de una empresa líder desnudado por un modelo de ajuste que prioriza el déficit cero sobre la vida y la producción nacional.

La crisis terminal que atraviesa Granja Tres Arroyos no es un hecho aislado ni una "mala racha" empresarial. Es la crónica de un colapso anunciado bajo un clima económico que ha decidido soltarle la mano a la industria para abrazar la anarquía del mercado. Con miles de cheques rechazados y una deuda que escala minuto a minuto, la empresa que supo ser orgullo de la exportación y el abastecimiento interno hoy se apaga, dejando un tendal de incertidumbre en las barriadas donde el trabajo depende de sus galpones.

Lo que está ocurriendo en las plantas de la firma es una tragedia en tres actos: el quiebre de la cadena de pagos, el riesgo inminente de miles de despidos y un crimen contra la soberanía alimentaria con miles de animales muriendo de hambre por la imposibilidad de comprar forraje.


El "mercado" no alimenta: la desidia estatal en su máxima expresión

Mientras desde los despachos oficiales se celebran planillas de Excel con superávit fiscal, en el territorio el corazón productivo de la Argentina se detiene. La situación de Granja Tres Arroyos evidencia lo que ocurre cuando el Estado abandona su rol de regulador y sostén de la producción:

  • Financiarización vs. Producción: La empresa quedó atrapada en una telaraña de tasas impagables y falta de crédito productivo. Sin financiamiento, el ciclo biológico de la producción avícola se corta, y lo que sigue es el desastre.
  • Miles de familias en vilo: No son solo "activos" o "recursos humanos". Son miles de trabajadores en las plantas de procesamiento y en las granjas integradas que hoy no saben si el mes que viene habrá un plato de comida en sus mesas.
  • Impacto en la canasta básica: Granja Tres Arroyos es un actor clave en el precio del pollo, la proteína más accesible para los sectores populares. Su caída es una invitación directa a un nuevo salto en la inflación de alimentos.

Un llamado a la intervención por el bien común

No se puede mirar para otro lado mientras una estructura productiva de este calibre se desintegra. No se trata de "salvar a un empresario", sino de preservar el trabajo argentino y la capacidad de alimentar a nuestro pueblo.

"Cada pollo que muere y cada cheque que rebota es una herida en la soberanía nacional. El Estado debe intervenir, ya sea a través de líneas de crédito específicas o de un plan de salvataje que garantice la continuidad de los puestos de trabajo y el abastecimiento", señalan referentes del sector productivo.

El silencio de los responsables

Hasta el momento, la Secretaría de Bioeconomía y las carteras nacionales guardan un silencio cómplice. Mientras tanto, la cadena de pagos en las localidades del interior bonaerense y entrerriano —donde la firma es el principal motor económico— está a punto de estallar.

La reconstrucción de la Argentina no vendrá de la mano de la especulación financiera, sino de la defensa a ultranza de nuestras fábricas y granjas. Sin producción no hay país; sin trabajadores no hay futuro.