El país real vs. el dibujo del puerto: la inflación en las provincias desnuda una Argentina de dos velocidades

El país real vs. el dibujo del puerto: la inflación en las provincias desnuda una Argentina de dos velocidades

Mientras el INDEC centraliza sus mediciones en el AMBA, el interior profundo resiste aumentos que pulverizan el salario. La brecha de precios entre las provincias y la Capital Federal pone en jaque el federalismo y evidencia la falta de controles sobre las grandes cadenas de distribución.

La frialdad de los pasillos oficiales en Buenos Aires parece no registrar el calor del asfalto en las provincias, donde la realidad de las góndolas cuenta una historia mucho más cruel. Según los últimos relevamientos provinciales, la inflación en el interior del país ha superado con creces la medición nacional del INDEC, dejando en evidencia que el "promedio" es, una vez más, una herramienta que invisibiliza el padecimiento de los sectores populares fuera del centro geográfico del poder.

La brecha de la desigualdad

En distritos del Norte Grande y la Patagonia, los precios de la canasta básica no solo suben: vuelan. Mientras el índice oficial se ampara en los acuerdos de precios que suelen quedar encerrados en los límites de la General Paz, en provincias como Chaco, Formosa o Neuquén, los trabajadores enfrentan aumentos de hasta 3 y 4 puntos por encima del promedio nacional.

Esta distorsión no es casualidad, es política. Responde a una estructura logística hiper concentrada que castiga al federalismo:

  • Logística extractiva: El costo del flete, dolarizado y desregulado, se traslada directamente al plato de comida de las familias.
  • Concentración comercial: Las grandes cadenas de supermercados imponen precios de "zona" que castigan la distancia, sin que exista una red de comercialización estatal que equilibre la balanza.
  • El fin del control territorial: La ausencia de inspectores y de programas de cercanía en el interior profundo deja a los vecinos a merced de la especulación de los intermediarios.

La puja distributiva se juega en el mostrador

Estos números no son solo estadística; son la confirmación de una transferencia de recursos desde las periferias hacia el centro y desde los trabajadores hacia los formadores de precios.

"No es lo mismo comprar un kilo de pan en San Telmo que en los barrios de las afueras de San Salvador de Jujuy. La diferencia es el margen de ganancia de los de siempre, que se quedan con el esfuerzo del que produce y la necesidad del que consume", señalan analistas del sector.

Federalismo o Barbarie

El reclamo de los gobernadores y de los movimientos sociales es unísono: no hay soberanía nacional si no hay soberanía alimentaria con precios justos en cada rincón de la Patria. La urgencia de descentralizar la producción y fortalecer los mercados de cercanía se vuelve hoy una cuestión de supervivencia para el proyecto nacional y popular.

Si el INDEC sigue mirando la realidad con binoculares desde la Capital, correrá el riesgo de ignorar el estallido silencioso de los bolsillos en el interior. La Argentina es una sola, y el hambre no entiende de promedios.