La democracia interna como motor de la unidad: El PJ Bonaerense fortalece su despliegue territorial

La democracia interna como motor de la unidad: El PJ Bonaerense fortalece su despliegue territorial

En un marco de síntesis estratégica entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner, el peronismo de la provincia define sus autoridades. En 32 distritos, la participación de múltiples listas lejos de ser una fractura, demuestra un movimiento vivo que se prepara para ser la alternativa al modelo de ajuste.

Mientras el gobierno central insiste con políticas que asfixian a las familias trabajadoras, el Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires da una lección de construcción política. Tras el cierre de listas, se confirmó que el gran acuerdo de unidad alcanzado por la conducción nacional y provincial se verá complementado por la vitalidad de las bases en 32 municipios donde habrá competencia interna.

Este escenario, lejos del "caos" que intentan pintar desde los despachos porteños, representa el florecimiento de mil flores en el territorio bonaerense. La decisión de permitir la participación plural en estos distritos fortalece la legitimidad de los cuadros que deberán encabezar la resistencia contra el saqueo.


Unidad en lo estratégico, debate en lo territorial

El entendimiento entre el gobernador Axel Kicillof, escudo de los derechos de los bonaerenses, y Máximo Kirchner, garante de la organización política, ha permitido blindar la estructura mayoritaria del partido. Sin embargo, en un tercio de la provincia, el peronismo eligió el camino de las urnas para dirimir conducciones locales:

  • Soberanía de las bases: En 32 distritos, la militancia podrá elegir el perfil que mejor represente la lucha contra el ajuste en su pago chico.
  • Síntesis en la mayoría: En la vasta mayoría de los municipios, se alcanzó el consenso necesario para concentrar todas las energías en la gestión y el reclamo por los recursos que la Nación le quita a la Provincia.
  • Respuesta al modelo de hambre: El PJ se ordena no para mirarse el ombligo, sino para constituirse en la herramienta política que devuelva la esperanza a la Patria.

"El peronismo no es un cuartel, es un movimiento. Donde hay debate, hay vida. Mientras otros se pelean por cargos en redes sociales, nosotros organizamos la esperanza en cada barrio de la provincia", señalaron fuentes cercanas a la conducción partidaria.

El territorio como trinchera

La única interna que importa es la de "la vida contra el ajuste". Los nombres que surjan de estos 32 municipios tendrán la responsabilidad histórica de acompañar la gestión de Kicillof en una provincia que ha sido convertida en el blanco principal del revanchismo centralista.

El calendario electoral del PJ bonaerense se pone en marcha con un objetivo claro: fortalecer el músculo militante. La participación popular en las urnas del partido es el prólogo necesario para la reconstrucción de un proyecto nacional que vuelva a poner la justicia social en el centro de la escena.