Soberanía en peligro: La interna libertaria detona Nucleoeléctrica y eyecta a Reidel en medio de un escándalo de desmanejo
En un nuevo capítulo de la interna feroz que carcome al oficialismo, el directorio de NASA desplazó a Demián Reidel. Lo que asoma detrás de la salida del "gurú" financiero es la impericia para gestionar un sector estratégico y el intento de convertir el desarrollo nuclear en una moneda de cambio para el ajuste.
Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), la empresa que gestiona Atucha I, Atucha II y Embalse —verdaderos baluartes del orgullo tecnológico y la independencia energética de nuestra Patria—, atraviesa horas de absoluta zozobra. El directorio de la firma decidió remover a su presidente, Demián Reidel, un hombre del riñón más estrecho del Ejecutivo pero con nula experiencia en la complejidad del átomo.
La salida de Reidel no es una simple rotación de nombres; es el síntoma de un gobierno que desprecia la gestión pública y que intenta manejar centrales nucleares como si fueran una mesa de dinero de Wall Street.
El fracaso de la "timba" en el sector nuclear
Desde su llegada, el desembarco de Reidel fue visto con recelo por los cuadros técnicos y los trabajadores del sector. Su perfil, más vinculado a la especulación financiera que a la ingeniería nuclear, chocó de frente con una realidad que exige inversión, planificación a largo plazo y respeto por los convenios internacionales.
Los ejes del escándalo que terminaron con su salida:
- Parálisis del Plan Nuclear: Durante su gestión, los proyectos clave para el mantenimiento y la extensión de vida de las centrales sufrieron recortes brutales, poniendo en riesgo la estabilidad del sistema eléctrico nacional.
- Internas de Palacio: La pelea por el control de la caja y el destino de la empresa enfrentó a Reidel con los sectores que buscan una privatización "a precio de remate", desnudando una falta de rumbo total en la política energética.
- Maltrato al Conocimiento Nacional: El vaciamiento de profesionales y el desfinanciamiento de las áreas de investigación fueron la moneda corriente bajo su mando.
No es una interna, es el vaciamiento
Lo que sucede en Nucleoeléctrica es un llamado de alerta. El peronismo ha sido, históricamente, el motor del desarrollo nuclear en Argentina, entendiendo que la energía es soberanía. Ver hoy a la empresa convertida en un campo de batalla de intereses corporativos es la confirmación de que el modelo libertario busca desguazar el Estado para entregarlo por partes.
"Manejar Atucha no es lo mismo que manejar una planilla de Excel para pagar deuda. Acá se juega la seguridad energética de los argentinos y el futuro tecnológico de la región. El desplazamiento de Reidel es la prueba del fracaso de poner especuladores al frente de la producción", denunciaron fuentes gremiales del sector.
Defender el átomo es defender la Patria
La salida de Reidel debe ser el punto de partida para que el Congreso y las organizaciones sociales exijan transparencia sobre el futuro de NASA. La Argentina no puede permitirse el lujo de perder su liderazgo regional en energía nuclear por los caprichos de un gobierno que solo entiende de ajuste y entrega.
La energía nuclear es barata, limpia y soberana. Quien no lo entienda así, no solo no puede presidir Nucleoeléctrica, sino que no puede estar a cargo de los destinos de una Nación que aspira a la justicia social y al desarrollo industrial.

