Mucho papel y poca dignidad: Promulgan la Emergencia en Discapacidad pero cajonean la ayuda real

Mucho papel y poca dignidad: Promulgan la Emergencia en Discapacidad pero cajonean la ayuda real

El Gobierno publicó la ley en el Boletín Oficial, pero sin reglamentación ni presupuesto asignado, la norma es letra muerta. Una vez más, el oficialismo hace marketing con la desesperación de las familias, olvidando que la verdadera política es la que le cambia la vida a la gente, no la que se imprime en un despacho.

"La única verdad es la realidad". Y la realidad que viven hoy miles de personas con discapacidad en nuestra Patria es dolorosa, urgente y no sabe de tiempos burocráticos. En un acto de cinismo administrativo, el Gobierno Nacional promulgó finalmente la Ley de Emergencia Nacional en Discapacidad. ¿La trampa? Lo hicieron sin definir cómo, cuándo, ni con qué plata se va a ejecutar.

Lo que nos venden como un logro institucional no es más que una cáscara vacía. Una ley sin reglamentación es como un plato sin comida: no alimenta, no cura y no resuelve. Mientras los funcionarios libertarios celebran en redes sociales haber puesto una firma, las obras sociales siguen cortando prestaciones, los transportistas no cobran y los medicamentos no llegan.

La burocracia de la crueldad

Donde existe una necesidad, nace un derecho. Para este modelo de ajuste, donde existe una necesidad, nace un expediente que se pierde en los laberintos del Ministerio de Capital Humano. Promulgar la emergencia sin asignar las partidas presupuestarias correspondientes es una burla a las organizaciones libres del pueblo que vienen luchando hace meses en la calle.

No se trata de "déficit fiscal" ni de "equilibrio macroeconómico". Se trata de humanidad. Evita nos enseñó que ante el dolor de los humildes no se puede ser indiferente ni tibio. Pero este Gobierno, que mide todo con la vara de la rentabilidad, parece ver en la discapacidad un "gasto" a recortar y no una condición que el Estado debe abrazar y proteger.

Menos anuncios, más soluciones

La comunidad de la discapacidad no come con decretos ni se rehabilita con promesas. Necesita que el Estado Nacional recupere su rol de garante de la salud y la vida. Necesita que los recursos lleguen a quien los necesita, hoy, ahora, no cuando al mercado le parezca conveniente.

Exigimos la reglamentación inmediata y la asignación de fondos reales. Basta de jugar con la angustia de las madres y padres que pelean contra molinos de viento para conseguir una terapia.