Meritocracia de linaje: El retorno del clan Menem y la captura del Estado "libertario"

El despliegue de la familia riojana en puestos clave de la administración pública no solo desmorona el relato oficial contra la "casta", sino que consolida una red de poder endogámica que administra el ajuste estructural desde los privilegios que dice combatir.

Meritocracia de linaje: El retorno del clan Menem y la captura del Estado "libertario"
Meritocracia de linaje

El apellido Menem ha dejado de ser un eco de la década del 90 para convertirse en el nervio central de la actual gestión de gobierno. Desde la presidencia de la Cámara de Diputados hasta las oficinas estratégicas de la Secretaría General, el desembarco de Martín y Eduardo "Lule" Menem, junto a una extensa red de parientes y allegados, configura una paradoja política: un proyecto que se autopercibe disruptivo pero que se sostiene sobre una de las dinastías más tradicionales de la política vernácula.

Esta ocupación del aparato estatal no es un hecho aislado, sino un síntoma de la restauración conservadora en marcha. La contradicción entre el discurso de la "motosierra" contra los privilegios y la construcción de un feudo familiar en el corazón del Poder Ejecutivo revela una profunda hipocresía estructural. Mientras se precariza el empleo público, se cierran organismos territoriales y se desmantelan políticas de seguridad social bajo la premisa de la austeridad, el Estado se transforma en un refugio para una "aristocracia de sangre" que garantiza la lealtad política por encima de la idoneidad.

La preocupación trasciende el nepotismo. Lo que está en juego es la orientación de la soberanía política. El clan Menem representa la síntesis perfecta entre el viejo orden neoliberal y la nueva derecha financiera: una alianza que prioriza la rentabilidad del capital concentrado y la desregulación absoluta por sobre el bienestar del pueblo trabajador y el desarrollo de la producción nacional.

En este escenario, el impacto sobre los sectores populares es doble. Por un lado, sufren el ajuste material que estos mismos actores ejecutan; por el otro, asisten a la degradación de la ética pública. La presencia de los Menem en el poder no es un retorno nostálgico, sino la confirmación de que el proyecto de "libertad" es, en realidad, un esquema de transferencia de recursos hacia las élites, blindado por una red de poder familiar que utiliza al Estado para demoler la justicia social.