El ocaso de un experimento cruel: El pueblo le suelta la mano a Milei y el régimen se refugia en la prepotencia de Bullrich

Lo que era un secreto a voces en las barriadas populares, en las fábricas asfixiadas y en las universidades defendidas por la juventud, finalmente llegó a los despachos de la Casa Rosada en forma de números fríos: el proyecto de entrega y hambre de Javier Milei ha entrado en una fase de descomposición acelerada. Según las últimas mediciones que circulan por los pasillos oficiales, la imagen del "anarcocapitalista" se ha desplomado por debajo de la barrera psicológica del 30%, confirmando que el espejismo de la "libertad" solo era la máscara de un ajuste brutal sobre los hombros de la clase trabajadora.

El ocaso de un experimento cruel: El pueblo le suelta la mano a Milei y el régimen se refugia en la prepotencia de Bullrich
El ocaso de un experimento cruel

La alarma del "círculo rojo" y el fracaso de la crueldad

La preocupación no es solo electoral, es política. En el entorno de Milei, los mismos que celebraban el desguace del Estado y el veto a los jubilados, hoy se miran con desconcierto. El capital financiero, que siempre ha sido cobarde frente a la movilización popular, empieza a ver en el actual mandatario a un fusible quemado. El plan de miseria planificada, lejos de "ordenar" la economía, ha generado una recesión que ya carcome las bases de su sustento social.

El desplome es particularmente agudo en los sectores medios bajos y en el subproletariado que, engañado por promesas de "combate a la casta", hoy se encuentra con que la verdadera casta —los Caputo, los Sturzenegger y los grandes grupos concentrados— es la que maneja la botonera del país mientras el pueblo no llega a fin de mes.

El reciclaje de la derecha rancia: El ascenso de Patricia Bullrich

Ante el vacío de liderazgo que deja un Milei cada vez más errático y encerrado en su propia realidad paralela, emerge nuevamente la figura de Patricia Bullrich. El crecimiento de la Ministra de Seguridad en las encuestas no debe leerse como una renovación, sino como el refugio de los sectores más reaccionarios que, ante el fracaso del "modelo económico", apuestan por la profundización del Estado policial.

Para el proyecto de la derecha, si el hambre no pasa con marketing, debe pasar con represión. Bullrich representa esa "mano dura" que el establishment reclama para sostener un esquema de transferencia de recursos desde los trabajadores hacia los sectores más concentrados de la economía. El "crecimiento de Patricia" es, en realidad, la consolidación de un ala del gobierno que entiende que el plan económico solo cierra con palos.

La hora de la reconstrucción nacional

La "alarma total" en el gobierno es la contracara de la esperanza que empieza a germinar en el campo nacional y popular. La caída de Milei por debajo de los 30 puntos no es un fenómeno meteorológico; es el resultado de la resistencia organizada, del paro de las centrales obreras, de la movilización de las mujeres y de la conciencia de un pueblo que sabe que su destino no es la servidumbre.

Mientras en la Casa Rosada se desesperan por las encuestas, el peronismo tiene el desafío histórico de articular una alternativa que no solo denuncie el desastre actual, sino que proponga un nuevo contrato social con justicia social, soberanía económica y dignidad para todos y todas. El experimento de la derecha está crujiendo; es momento de que el movimiento nacional recoja las banderas de la patria para ponerle fin a este ciclo de entrega.