El fin del espejismo privatista: Telefónica acelera su huida de la región y deja la soberanía digital a la deriva

Lo que en los años 90 nos vendieron como el ingreso a la modernidad de la mano de capitales extranjeros, hoy muestra su cara más cruda: la de la retirada. Telefónica, la corporación que durante décadas remitió dividendos millonarios desde nuestras tierras hacia su casa matriz en España, ha decidido que América Latina ya no es lo suficientemente "rentable". En un nuevo capítulo de su plan de desinversión, la empresa acelera su salida de México, marcando un precedente peligroso para el resto de la región, incluida la Argentina.

El fin del espejismo privatista: Telefónica acelera su huida de la región y deja la soberanía digital a la deriva
El fin del espejismo privatista

Extractivismo digital: Lucrar y emigrar

La estrategia de la multinacional española es clara: reducir deuda a costa de desmantelar su presencia operativa. En México, Telefónica ha terminado de sellar su transformación en una "operadora virtual", devolviendo frecuencias de espectro y utilizando la infraestructura de sus competidores (como AT&T).

Este modelo de "activos livianos" (asset-light) es, en realidad, una confesión de parte: a las corporaciones transnacionales no les interesa el desarrollo de la infraestructura crítica de los pueblos, sino la maximización de ganancias de corto plazo. Cuando el despliegue de redes (como el 5G) exige inversiones que no aseguran retornos inmediatos para sus accionistas, prefieren levantar campamento.

  • Fuga de soberanía: Al abandonar la infraestructura física, el control de las comunicaciones queda en manos de un oligopolio cada vez más concentrado.
  • Precarización del servicio: La historia demuestra que, sin competencia real y sin un Estado que regule, el usuario de a pie termina pagando tarifas dolarizadas por un servicio de descarte.
  • Incertidumbre laboral: Cada "ajuste estructural" de la firma española pone en jaque miles de puestos de trabajo de técnicos y operarios que construyeron las redes que hoy se malvenden.

La región como "lastre" para el capital concentrado

Para los analistas de la City, América Latina (exceptuando el mercado extractivo de Brasil) ha pasado a ser considerada una "unidad no estratégica". Es la lógica del capital financiero: nos usaron como plataforma de expansión cuando nuestras empresas públicas fueron rematadas, y ahora nos descartan cuando el mercado global exige que enfoquen sus recursos en Europa y Estados Unidos.

"La conectividad no puede ser una mercancía sujeta a los humores de una junta de accionistas en Madrid. Es un derecho humano básico y una herramienta de liberación nacional".

El desafío de una alternativa nacional y popular

La retirada de Telefónica debe ser el puntapié para discutir seriamente la creación de políticas de soberanía tecnológica. Si el mercado no garantiza la inversión porque "los números no cierran", es el Estado, en alianza con cooperativas y PyMEs tecnológicas nacionales, quien debe ocupar esos espacios estratégicos.

No podemos permitir que la retirada de los gigantes nos deje en un apagón digital. La Argentina y la región necesitan:

  1. Fortalecer las redes federales de fibra óptica (como nuestra ARSAT) para no depender de la voluntad de las multis.
  2. Declarar a las telecomunicaciones como servicio público esencial, garantizando que el acceso a internet no dependa del código postal o el nivel adquisitivo.
  3. Fomentar la industria tecnológica local para que el conocimiento y la infraestructura queden en manos del Pueblo.