La timba de los Cedears: Mientras Wall Street proyecta ganancias récord para 2026, la Argentina productiva sigue de rodillase los que menos tienen.

Los manuales de la city porteña ya circulan sus "recetas" para el año próximo, alentando la fuga de ahorro nacional hacia las arcas de los monopolios tecnológicos globales. Un análisis de cómo el capital financiero se desacopla del destino del pueblo trabajador para refugiarse en la especulación externa.

La timba de los Cedears: Mientras Wall Street proyecta ganancias récord para 2026, la Argentina productiva sigue de rodillase los que menos tienen.
La timba de los Cedears.

Los manuales de la city porteña ya circulan sus "recetas" para el año próximo, alentando la fuga de ahorro nacional hacia las arcas de los monopolios tecnológicos globales. Un análisis de cómo el capital financiero se desacopla del destino del pueblo trabajador para refugiarse en la especulación externa.

En un contexto donde la economía real —esa que levanta persianas de fábricas y sostiene comedores— camina por el filo de la cornisa, los "gurúes" financieros ya despliegan su mapa de ruta para 2026. La consigna de los sectores concentrados es clara: huir hacia el norte. A través de los Cedears (Certificados de Depósito Argentinos), se fomenta un mecanismo que, bajo el disfraz de la "inversión", no hace más que profundizar la salida de divisas y el desinterés por el destino de nuestra Patria.

No deja de ser una afrenta que, mientras se le exige "sacrificio" al jubilado y al obrero, el sistema financiero ofrezca como gran éxito la posibilidad de financiar a corporaciones como Apple, Nvidia o Microsoft. Es la lógica de la timba financiera en su máxima expresión: el ahorro de los argentinos termina apalancando el desarrollo tecnológico de las potencias centrales, mientras nuestras PyMEs se asfixian por la falta de crédito y el consumo interno se desmorona.

Los elegidos del capital concentrado

Las recomendaciones para este 2026 se centran en los sectores que más han profundizado la desigualdad global. Se habla de "ganar más" apostando a la Inteligencia Artificial y a la energía extractivista, sectores controlados por un puñado de firmas que operan por encima de los Estados-Nación.

Este "cambio en los Cedears" que anuncian los analistas no es más que una sofisticación de la fuga de capitales. En lugar de volcar esos recursos a la soberanía energética de YPF o a la innovación de ARSAT, el mercado invita a los pocos que tienen capacidad de ahorro a desvincularse emocional y económicamente de la suerte de sus compatriotas.

El divorcio entre las finanzas y el bienestar social

El optimismo de Wall Street para 2026 es el reverso de la moneda de la angustia popular en las provincias argentinas. Mientras un algoritmo en Nueva York decide que una tecnológica es "rentable", en nuestras barriadas se lucha contra la inflación de los alimentos que esas mismas corporaciones financieras ayudan a especular en los mercados de commodities.

Hacia una verdadera soberanía financiera

No habrá salida genuina para la Argentina si no logramos transformar ese ahorro en inversión reproductiva. La fascinación por los Cedears es el síntoma de una política económica que ha renunciado a proteger su moneda y su industria.

Para 2026, el desafío de las fuerzas populares no es aprender a "invertir mejor" en la bolsa de Nueva York, sino recuperar las herramientas del Estado para que el dinero de los argentinos se quede en Argentina, construyendo escuelas, viviendas y fábricas. La verdadera "rentabilidad" que nos importa es la de la justicia social, no la de un portafolio de acciones en el extranjero.