El pacto de los ajustadores: Schiaretti se refugia en Macri ante el avance de la ultraderecha en Córdoba
Mientras el pueblo sufre las consecuencias del plan motosierra, el exgobernador Juan Schiaretti confirma su alejamiento definitivo de las banderas históricas del movimiento nacional y popular. Ante la alianza de Luis Juez con los libertarios de Milei, el referente del "peronismo empresarial" busca cobijo en su viejo socio neoliberal, Mauricio Macri.
Mientras el pueblo sufre las consecuencias del plan motosierra, el exgobernador Juan Schiaretti confirma su alejamiento definitivo de las banderas históricas del movimiento nacional y popular. Ante la alianza de Luis Juez con los libertarios de Milei, el referente del "peronismo empresarial" busca cobijo en su viejo socio neoliberal, Mauricio Macri.
La política de las élites cordobesas vuelve a mostrar su verdadera cara. En un tablero donde la justicia social brilla por su ausencia, Juan Schiaretti ha decidido retomar el diálogo fluido con el artífice del endeudamiento externo, Mauricio Macri. Este movimiento, lejos de buscar soluciones para las mayorías populares, no es más que una maniobra de supervivencia de la "casta de los sectores concentrados" ante la avanzada de Luis Juez en las filas de la Libertad Avanza.
El "Cordobesismo": Una máscara para el neoliberalismo
No sorprende a quienes defendemos un peronismo de base, progresista y transformador. Durante años, el "modelo cordobés" ha funcionado como una isla de conservadurismo, más preocupada por los balances de las agroexportadoras que por el salario de los trabajadores. La vuelta de Schiaretti a los brazos de Macri —a quien ya supo acompañar durante el nefasto gobierno 2015-2019 facilitándole gobernabilidad— es la confirmación de que su proyecto político se encuentra en las antípodas del proyecto nacional y popular que hoy necesita la Argentina.
El detonante de este "reencuentro" es el oportunismo de Luis Juez. El actual senador, siempre dispuesto a cambiar de bandera según el viento electoral, ha sellado un acuerdo con el gobierno de Javier Milei, buscando heredar el voto de la derecha más rancia de la provincia. Ante el temor de quedar fuera de la repartija de poder, Schiaretti acude a su mentor en el CABA para intentar reconstruir una "vía intermedia" que, en la práctica, no es más que un macrismo de buenos modales.
Una alianza contra el pueblo
Lo que se está gestando en estas reuniones de pasillo no es una alternativa al ajuste, sino una disputa por quién administra la exclusión. Schiaretti y Macri comparten una misma visión de país: un Estado ausente para el pueblo pero presente para los negocios de los amigos del poder. Mientras Juez abraza el anarcocapitalismo destructor de la industria nacional, Schiaretti prefiere el neoliberalismo "ordenado" que Macri representa.
La necesidad de un Peronismo con memoria
Este acercamiento deja un espacio vacío que debe ser llenado por la verdadera militancia. Córdoba necesita un peronismo que no le pida permiso a la Fundación Libertad para hablar de distribución de la riqueza. La "rosca" entre Schiaretti y Macri solo beneficia a los mismos de siempre: la patria contratista y el capital financiero.
Frente a la unidad de la derecha —ya sea en su versión "libertaria" o en su versión "republicana"—, el campo nacional y popular tiene el desafío de construir una alternativa que recupere la soberanía política y la independencia económica. Los que se dicen peronistas para ir a negociar con el verdugo del pueblo, ya han elegido bando. El nuestro sigue siendo el de los trabajadores, los humildes y la justicia social.
