Rosario: El retorno al territorio como respuesta a la crisis del lazo social
Con el lanzamiento de la Asamblea de Consejeros Barriales, el arco nacional-popular y progresista de Rosario busca institucionalizar el protagonismo popular. Una apuesta por reconstruir la comunidad desde abajo frente al avance del individualismo y el repliegue del Estado.
En el auditorio de la Facultad de Medicina de la UNR, el clima no era de un acto político tradicional, sino de una asamblea de gestión. La presentación de la Asamblea de Consejeros Barriales marcó un hito en la construcción de una alternativa política para Rosario, logrando amalgamar la militancia territorial con una representación institucional diversa que incluyó a figuras como Agustín Rossi, Alejandra Rodenas y Diego Giuliano, junto a referentes del progresismo santafesino.
De la gestión a la comunidad
La iniciativa, impulsada por Juan Monteverde y el espacio Ciudad Futura, propone un desplazamiento del eje de poder: pasar de una democracia de audiencias, donde el vecino es un mero receptor de servicios, a una democracia de proximidad donde quienes sostienen el tejido social —vecinalistas, referentes de clubes de barrio y bibliotecas populares— tengan voz vinculante en la toma de decisiones.
“Le ponen el cuerpo y la cara a las crisis, pero nadie les consulta nada”, señaló Monteverde. Esta afirmación no es solo un diagnóstico administrativo, sino una crítica profunda a la desconexión entre la superestructura política y la realidad material de los barrios periféricos. En un contexto donde la violencia y la crisis económica golpean con especial saña a Rosario, la reconstrucción del lazo social se presenta como un imperativo de soberanía política. Sin comunidad organizada, no hay estado de bienestar posible.
Unidad frente a la fragmentación
Lo relevante de la jornada fue la transversalidad del respaldo. La presencia de diputados nacionales, provinciales y concejales de diversos sectores del campo nacional y popular (desde el peronismo en sus distintas vertientes hasta el Frente Amplio por la Soberanía) sugiere que la Asamblea no es solo un experimento local, sino el laboratorio de un frente de resistencia y propuesta.
Esta articulación responde a una lectura estratégica: en un escenario de fragmentación social y avance de discursos que promueven el "sálvese quien pueda", la política debe volver a "la vida cotidiana". La apuesta por los consejeros barriales busca atacar la raíz del problema: la soledad del vecino frente al narco, la inflación y el abandono estatal.
Justicia Social y Territorio
La Asamblea se propone como una herramienta para redistribuir no solo recursos, sino poder. El objetivo es devolverle a la ciudadanía la capacidad de decidir sobre su propio entorno, fortaleciendo la independencia económica de las organizaciones territoriales para que dejen de ser meras asistencialistas y se conviertan en actoras del desarrollo local.
En definitiva, Rosario ensaya una respuesta política que excede lo electoral. La reconstrucción de la comunidad rota es, quizás, la tarea más urgente para quienes aspiran a gobernar no para el pueblo, sino con el pueblo, garantizando que el protagonismo popular sea el motor de la transformación urbana necesaria.
