El exterminio planificado del kiosco de barrio: la motosierra de Milei no perdona.

La realidad nos golpea con la crudeza de los números: ¡cierran 50 kioscos por día en nuestra patria!. Un verdadero genocidio comercial perpetrado por este gobierno que desprecia al trabajador y al pequeño comerciante. Desde que este personaje nefasto asumió la presidencia, ya ha bajado la persiana un tercio de los kioscos del país. ¡Más de 20 mil familias que han perdido su sustento en el último año!. Esto no es casualidad, es un plan sistemático de destrucción del trabajo nacional y la producción local para entregarle todo a los grandes capitales concentrados.

El exterminio planificado del kiosco de barrio: la motosierra de Milei no perdona.
Exterminio planificado del kiosco de barrio.

La realidad nos golpea con la crudeza de los números: ¡cierran 50 kioscos por día en nuestra patria!. Un verdadero genocidio comercial perpetrado por este gobierno que desprecia al trabajador y al pequeño comerciante. Desde que este personaje nefasto asumió la presidencia, ya ha bajado la persiana un tercio de los kioscos del país. ¡Más de 20 mil familias que han perdido su sustento en el último año!. Esto no es casualidad, es un plan sistemático de destrucción del trabajo nacional y la producción local para entregarle todo a los grandes capitales concentrados.

Inflación galopante y consumo por el piso: la receta del desastre

La receta es conocida y siempre la pagan los mismos: inflación descontrolada que pulveriza el salario de los trabajadores y un derrumbe del consumo popular que ahoga a los pequeños comercios. "Estamos en una cornisa: si aumentamos, no vendemos; y si sostenemos los precios, nos fundimos", denuncian con razón desde la Unión de Kiosqueros. ¿Cómo puede un kiosquero enfrentar aumentos del 12% en cigarrillos cuando el INDEC dibuja una inflación del 1,5%?. ¡Es una burla al pueblo! Los precios suben todos los días y la gente no tiene un peso en el bolsillo.

Las grandes cadenas y franquicias: los buitres se quedan con todo

Mientras el kiosquero de barrio, ese que te fía cuando no llegás a fin de mes, se desangra, las grandes cadenas y franquicias avanzan como una plaga. "Hay una concentración de riqueza, el comerciante de barrio va cayendo frente a las cadenas y las franquicias", alerta Ernesto Acuña, vicepresidente de la UKRA. Ya no solo ocupan las grandes avenidas, ahora se meten en nuestros barrios, desplazando a los comercios históricos. Por cada cadena que abre, cierran tres o cuatro kioscos familiares. ¡Es la ley de la selva, donde el más grande se come al más chico, avalada y fomentada por este gobierno!

La lucha continúa: defender el kiosco es defender la patria

El rubro está en peligro de extinción, advierten. Pero no nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras destruyen lo que con tanto esfuerzo construyeron generaciones de argentinos. Defender el kiosco de barrio es defender el trabajo nacional, la soberanía económica y la identidad de nuestros barrios. Es hora de levantar la voz, de organizarnos y de decirle BASTA a este modelo de exclusión y miseria. ¡La patria no se vende, se defiende! Y vamos a defender cada puesto de trabajo, cada comercio familiar, hasta que vuelva a reinar en nuestra tierra la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. ¡Viva Perón, viva Evita, y viva la lucha del pueblo trabajador!