Resistencia obrera en el Sur: Trabajadores de Ambassador Fueguina ocupan la planta frente al vaciamiento patronal

En una demostración de dignidad y ante la desidia de una patronal que pretende descargar el costo de la crisis sobre las espaldas del pueblo, los operarios metalúrgicos de Ushuaia iniciaron la toma de la fábrica. Exigen el pago de salarios adeudados y la defensa de los puestos de trabajo en un sector clave para la soberanía tecnológica nacional.

Resistencia obrera en el Sur: Trabajadores de Ambassador Fueguina ocupan la planta frente al vaciamiento patronal
Resistencia obrera en el Sur.

En una demostración de dignidad y ante la desidia de una patronal que pretende descargar el costo de la crisis sobre las espaldas del pueblo, los operarios metalúrgicos de Ushuaia iniciaron la toma de la fábrica. Exigen el pago de salarios adeudados y la defensa de los puestos de trabajo en un sector clave para la soberanía tecnológica nacional.

La Patagonia rebelde vuelve a ser el escenario de la lucha de clases. En Ushuaia, los trabajadores y trabajadoras de la firma Ambassador Fueguina han dicho "basta". Tras meses de incertidumbre, maniobras empresariales evasivas y el impago sistemático de salarios y aguinaldos, la asamblea de trabajadores —con el respaldo de la UOM— decidió la ocupación de la planta para salvaguardar su fuente de sustento y las herramientas de trabajo.

Lo que algunos medios pretenden instalar como una simple "crisis de suministros", es en realidad la cara más cruda del vaciamiento patronal. Mientras los empresarios del sector se han beneficiado durante décadas del régimen de promoción industrial de la Ley 19.640, ante los primeros vientos de dificultad prefieren el abandono de sus compromisos sociales, dejando a cientos de familias en la calle.

El capital no tiene patria, los trabajadores sí

La situación en Ambassador no es un hecho aislado, sino un síntoma de las tensiones estructurales que enfrenta nuestra industria nacional frente a las presiones de los sectores que buscan primarizar la economía. La falta de componentes y las dificultades en la cadena de pagos no pueden ser la excusa para el hambre de los trabajadores.

El derecho al salario es sagrado y la ocupación de la fábrica es una herramienta legítima de autodefensa ante la violencia económica que ejerce la patronal. No es solo una disputa por pesos; es la defensa de la soberanía industrial de Tierra del Fuego, un enclave estratégico que el neoliberalismo siempre ha querido transformar en un baldío para favorecer las importaciones indiscriminadas.

Un llamado a la intervención del Estado

La crisis en la isla interpela directamente a las autoridades provinciales y nacionales. No se puede permitir que el ajuste pase por los mamelucos. Es imperativa la intervención del Estado para garantizar la continuidad productiva y, si la empresa no está a la altura de las necesidades del pueblo, avanzar en mecanismos de control obrero o estatización para proteger el tejido social de Ushuaia.

La "crisis industrial" que agitan los titulares de la prensa hegemónica busca preparar el terreno para flexibilizaciones laborales o recortes de derechos. Pero el mensaje de los compañeros de Ambassador es claro: la industria nacional se defiende con los trabajadores adentro.

Hoy, la toma de la fábrica es la trinchera donde se pelea el modelo de país. O estamos con la especulación de los que fugan divisas y abandonan galpones, o estamos con el proyecto de una Argentina grande, con justicia social y una Patagonia poblada por una clase obrera organizada y con derechos.