Ofensiva contra el derecho a la defensa: el nuevo zarpazo de la reforma laboral para desproteger a los trabajadores

Bajo el falso pretexto de "combatir la industria del juicio", el proyecto oficialista busca cercenar el acceso a la justicia de los sectores más vulnerables. Se trata de un intento de blindar la impunidad patronal, dificultando que los trabajadores puedan reclamar lo que por derecho les corresponde ante el incumplimiento de las leyes laborales.

Ofensiva contra el derecho a la defensa: el nuevo zarpazo de la reforma laboral para desproteger a los trabajadores
Ofensiva contra el derecho a la defensa.

Bajo el falso pretexto de "combatir la industria del juicio", el proyecto oficialista busca cercenar el acceso a la justicia de los sectores más vulnerables. Se trata de un intento de blindar la impunidad patronal, dificultando que los trabajadores puedan reclamar lo que por derecho les corresponde ante el incumplimiento de las leyes laborales.

En una nueva embestida contra las conquistas históricas del movimiento obrero, el avance de la reforma laboral pone ahora el foco en limitar la capacidad de los trabajadores para defenderse ante los estrados judiciales. Lo que la prensa hegemónica y los voceros de las cámaras empresariales llaman "racionalización de la litigiosidad", para el campo nacional y popular no es otra cosa que un plan sistemático de desamparo legal.

El artículo en cuestión no busca mejorar la justicia, sino encarecerla y burocratizarla para el que menos tiene. Al imponer límites a las indemnizaciones y trabas a la labor de los abogados laboralistas, el objetivo de fondo es claro: que al trabajador no le "convenga" reclamar. Es la consagración del disciplinamiento por el miedo y la resignación.

El mito de la "industria del juicio" como cortina de humo

La única "industria" que crece en este modelo de exclusión es la del incumplimiento patronal. Los juicios laborales no caen del cielo; son la consecuencia directa del trabajo no registrado (en negro), de los despidos arbitrarios y de la falta de pago de aportes.

Al intentar limitar estos juicios, el Gobierno no está atacando un abuso de los abogados, sino que está otorgando una carta blanca a las empresas para que sigan precarizando la vida de las familias argentinas sin consecuencias legales. Como bien señalaba el General Perón, la justicia si no es social, no es justicia; y aquí lo que se busca es una justicia a la medida del capital.

Abogados en alerta: la defensa de los derechos como trinchera

El gremio de los abogados laboralistas ha puesto el grito en el cielo, y con razón. Esta reforma atenta contra el ejercicio profesional, pero sobre todo, contra el principio de progresividad de los derechos humanos. Al debilitar la representación legal del trabajador, se rompe el equilibrio de fuerzas —ya de por sí desigual— entre el mameluco y el traje de oficina.

Un modelo que solo cierra con trabajadores mudos

Esta reforma laboral es una pieza más en el rompecabezas del ajuste. Un modelo que pretende que el trabajador sea un simple "insumo" descartable requiere que ese trabajador no tenga voz ni defensa cuando es descartado.

Desde este espacio periodístico, reafirmamos que la defensa de los derechos laborales es innegociable. No hay estabilidad económica posible sobre la base de la humillación del pueblo trabajador. La "libertad" de la que hablan es solo la libertad del patrón para explotar sin rendir cuentas ante la ley.