Motosierra sin fronteras: El asalto de Trump a la soberanía científica

La destitución masiva en el Consejo Nacional de Ciencias de EE.UU. no es un hecho aislado. Refleja un modelo global de vaciamiento del Estado que busca subordinar el conocimiento estratégico a la lógica del mercado.

Motosierra sin fronteras: El asalto de Trump a la soberanía científica
Motosierra sin fronteras

La reciente decisión de Donald Trump de despedir, vía correo electrónico y sin previo aviso, a los 22 integrantes del Consejo Nacional de Ciencias de los Estados Unidos confirman que el modelo de la "motosierra" ha dejado de ser un pintoresquismo local para consolidarse como una estrategia global de las derechas radicalizadas. Al descabezar el órgano que supervisa a la Fundación Nacional de Ciencia (NSF) —responsable de gestionar 9.000 millones de dólares en investigación pública—, la administración republicana no solo ejecuta un recorte fiscal; Está librando una batalla cultural y política contra la autonomía del saber.

Este desmantelamiento guarda una simetría alarmante con las políticas de desfinanciamiento que padece la ciencia argentina bajo el gobierno de Javier Milei. En ambos casos, el objetivo es el mismo: quebrar la columna vertebral de la producción nacional de conocimiento para favorecer una dependencia tecnológica que beneficie a los grandes conglomerados transnacionales. Sin ciencia básica financiada por el Estado, el desarrollo humano y la innovación quedan a merced de la rentabilidad inmediata de los sectores concentrados, condenando a las mayorías a la obsolescencia laboral y social.

El impacto sobre los sectores populares es profundo, aunque mediado por la complejidad técnica. La destrucción de cuadros técnicos y la descapitalización de los laboratorios públicos desarticula proyectos de salud, transición energética y defensa ambiental, áreas donde la presencia estatal es la única garantía de justicia social.

Esta disputa estructural no es entre "eficiencia" y "gasto", sino entre un Estado que planifica su futuro y uno que se retira para dejar el territorio liberado a los intereses corporativos. La ciencia, concebida como un bien social y motor de la independencia económica, está siendo reemplazada por una visión mercantilista que ve en el investigador a un "gasto" y en el descubrimiento a una mercancía privada. En esta nueva arquitectura del poder, el conocimiento deja de ser una herramienta de emancipación para convertirse en un privilegio de clase, profundizando las brechas de desigualdad global.