Alerta en la Patria Grande, Venezuela, plan terrorista de la ultraderecha golpista financiada por el imperio
En un contundente mensaje de defensa de la soberanía popular, Diosdado Cabello expuso las pruebas de una nueva conspiración violenta. Señaló directamente a María Corina Machado como la cabecilla local de una operación de desestabilización que busca, con apoyo externo, sumir al país hermano en el caos y la violencia.
En un contundente mensaje de defensa de la soberanía popular, Diosdado Cabello expuso las pruebas de una nueva conspiración violenta. Señaló directamente a María Corina Machado como la cabecilla local de una operación de desestabilización que busca, con apoyo externo, sumir al país hermano en el caos y la violencia.
La República Bolivariana de Venezuela vuelve a estar en la mira del golpismo transnacional. En una conferencia de prensa que desnuda los mecanismos de la reacción, el primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, denunció con pruebas en mano un plan activo de terrorismo y desestabilización. Los hilos de esta nueva embestida conducen, una vez más, a los sectores más extremistas de la oligarquía local, representados en la figura de María Corina Machado, y a sus habituales mandantes en el norte global.
La derecha no descansa: del bloqueo económico al terrorismo abierto
La denuncia de Cabello no puede leerse como un hecho aislado. Se inscribe en una larga historia de asedio contra el proceso popular venezolano, que ha resistido bloqueos criminales, intentos de magnicidio y golpes de Estado fallidos. Ante el fracaso de la vía electoral y la consolidación de la paz social por parte del gobierno bolivariano, la ultraderecha parece decidida a activar, nuevamente, el atajo de la violencia.
Según la información de inteligencia presentada por el dirigente chavista, el plan desmantelado incluía acciones de sabotaje a servicios públicos estratégicos, ataques selectivos y la generación de un clima de zozobra en las calles. El objetivo final es claro: crear el escenario propicio para justificar una intervención extranjera, el viejo sueño húmedo de una oposición que nunca creyó en la democracia ni en la soberanía nacional.
María Corina Machado: la cara visible de la injerencia
La sindicación directa a María Corina Machado como articuladora de estos planes no sorprende a quienes seguimos la política regional. Machado representa la expresión más nítida del "cipayismo" vernáculo: una dirigente formada en los laboratorios ideológicos del neoliberalismo, que no duda en pedir abiertamente sanciones contra su propio pueblo ni en coordinar acciones con potencias extranjeras hostiles.
Su figura es el equivalente a los sectores que en nuestros propios países operan como terminales de intereses foráneos, dispuestos a sacrificar la paz y el bienestar de las mayorías con tal de restaurar los privilegios de una minoría concentrada. La denuncia de Cabello la expone no como una líder política democrática, sino como la operadora de una facción dispuesta a todo para derrocar a un gobierno legítimo.
Solidaridad y alerta continental
La revelación de estos planes terroristas exige la máxima solidaridad de los pueblos de la Patria Grande con Venezuela. No se trata solo de defender a un gobierno hermano, sino de frenar el avance de una metodología neofascista que, de triunfar en Caracas, intentará replicarse en toda la región contra cualquier proyecto que ose desafiar la hegemonía imperial.
La defensa de la paz en Venezuela es la defensa de la estabilidad en América Latina. La denuncia oportuna de estas maniobras por parte de la dirigencia bolivariana es un acto de responsabilidad histórica que debe servir de alerta temprana para todas las fuerzas progresistas y populares del continente.
