Otra entrega de nuestra soberanía alimentaria: Capitales extranjeros se reparten el mercado lácteo argentino
Mientras el pueblo lucha por llenar la heladera, las multinacionales juegan al ajedrez con nuestras marcas históricas. Saputo, el gigante canadiense, se desprende del control mayoritario de La Paulina y Molfino, pasándole la posta al grupo peruano Gloria Foods en una operación de 630 millones de dólares.
Mientras el pueblo lucha por llenar la heladera, las multinacionales juegan al ajedrez con nuestras marcas históricas. Saputo, el gigante canadiense, se desprende del control mayoritario de La Paulina y Molfino, pasándole la posta al grupo peruano Gloria Foods en una operación de 630 millones de dólares.
La mesa de las y los argentinos vuelve a ser noticia en las secciones de negocios de Wall Street. En un contexto donde la producción nacional debería ser el motor de la recuperación, asistimos a un nuevo capítulo de la extranjerización de nuestra cuenca lechera. La empresa canadiense Saputo, que durante años fue el principal receptor de leche de nuestros tamberos, ha decidido vender el 80% de su operación en el país.
El reparto del botín: De Canadá a Perú
El comprador es el Grupo Gloria, un holding peruano que busca consolidar su hegemonía regional a costa de los activos industriales estratégicos de Argentina. La transacción, valorada en unos exorbitantes US$630 millones, incluye:
- Marcas con historia: El traspaso de etiquetas que han formado parte de la mesa familiar por décadas, como La Paulina, Ricrem y Molfino.
- Infraestructura estratégica: La entrega de dos plantas de producción clave y una red de captación que procesa más de 3,5 millones de litros de leche por día.
- El retiro parcial: Saputo conservará apenas un 20% de las acciones, asegurándose una "puerta de salida" controlada mientras mantiene vínculos comerciales para las exportaciones.
La extranjerización no se detiene
Esta "venta millonaria" no es motivo de festejo. Que las marcas que consumen nuestros pibes cambien de manos entre multinacionales solo profundiza la dependencia económica.
"Mientras la industria nacional languidece por la falta de crédito y el ahogo del consumo interno, los grandes grupos globales utilizan nuestro territorio y el esfuerzo de nuestros productores para sus estrategias de posicionamiento mundial".
¿Qué pasa con los tamberos y el precio de la leche?
La gran incógnita que el periodismo de negocios suele ignorar es el impacto en la base de la pirámide:
- Concentración del mercado: La salida de un gigante para la entrada de otro similar no garantiza mejores precios para los tamberos, quienes siguen siendo el eslabón más débil de la cadena, cobrando en pesos mientras los activos se venden en dólares.
- Soberanía Alimentaria: Cuando la producción de leche, quesos y yogures queda bajo el dictado de directorios en Lima o Montreal, el abastecimiento interno queda supeditado a la rentabilidad internacional y no a las necesidades nutricionales de nuestro pueblo.
Este traspaso de manos de La Paulina es un recordatorio urgente de la necesidad de políticas que protejan la industria láctea nacional y fomenten un esquema donde los recursos estratégicos vuelvan a estar al servicio de la mayoría, y no de los balances contables de las corporaciones transnacionales.
