Pullaro elige la bota: Sueldos millonarios para la Policía mientras la educación y la salud siguen en el subsuelo
En un claro gesto de fortalecimiento del aparato represivo, el gobernador de Santa Fe anunció un piso salarial de casi un millón y medio de pesos para las fuerzas de seguridad. La medida profundiza la brecha con los trabajadores de guardapolvo y tiza, dejando en claro que, para la gestión santafesina, el control social vale más que la movilidad social ascendente.
En un claro gesto de fortalecimiento del aparato represivo, el gobernador de Santa Fe anunció un piso salarial de casi un millón y medio de pesos para las fuerzas de seguridad. La medida profundiza la brecha con los trabajadores de guardapolvo y tiza, dejando en claro que, para la gestión santafesina, el control social vale más que la movilidad social ascendente.
En una provincia donde el tejido social se desgarra bajo el peso del ajuste y la desigualdad, el gobernador Maximiliano Pullaro ha decidido dónde poner los recursos del pueblo santafesino. Mientras las paritarias de docentes, médicos y estatales se discuten bajo el signo de la austeridad y la "falta de fondos", el Ejecutivo provincial confirmó que ningún oficial de la Policía de Santa Fe cobrará menos de $1.438.835.
Este incremento, que busca consolidar un brazo armado bien pago, contrasta dolorosamente con la realidad de quienes sostienen las escuelas y los hospitales públicos. Para el peronismo progresista, la seguridad no se construye únicamente con patrulleros y armas, sino con justicia social, pan en las mesas y una educación digna.
Las prioridades invertidas del modelo santafesino
El anuncio no es un hecho aislado, sino una pieza clave en el rompecabezas de una gestión que prioriza el control territorial por sobre la inversión humana. Los puntos clave de esta medida que genera ruido en el campo popular son:
- El "privilegio" de la fuerza: El nuevo piso salarial coloca a los agentes de seguridad muy por encima de la canasta básica y, fundamentalmente, de otros sectores esenciales del Estado.
- El disciplinamiento social: En un contexto de creciente conflictividad por las políticas de ajuste nacional que impactan en la provincia, fortalecer el bolsillo de la policía es interpretado como un reaseguro para garantizar la paz social a través de la presencia policial y no del bienestar.
- El olvido de los esenciales: Mientras un policía recién iniciado superará el millón cuatrocientos mil pesos, miles de maestros santafesinos deben realizar malabares para llegar a fin de mes, enfrentando una pérdida del poder adquisitivo sin precedentes.
¿Seguridad para quién?
¿A quién protege un Estado que desfinancia la cultura y el desarrollo social pero sobre-financia a sus fuerzas de seguridad? La historia nos ha enseñado que cuando el "garrote" está
