El desierto de las góndolas: Cencosud profundiza el desguace y cierra 15 locales en plena asfixia del consumo popular

En apenas un trimestre, el gigante de capitales trasandinos bajó la persiana de 13 sucursales de Vea, un Disco y un Easy. La "eficiencia" corporativa que pregona la multinacional es, en realidad, la cara visible de un modelo recesivo que vacía los barrios y deja a las familias trabajadoras en la incertidumbre.

El desierto de las góndolas: Cencosud profundiza el desguace y cierra 15 locales en plena asfixia del consumo popular
El desierto de las góndolas:

En apenas un trimestre, el gigante de capitales trasandinos bajó la persiana de 13 sucursales de Vea, un Disco y un Easy. La "eficiencia" corporativa que pregona la multinacional es, en realidad, la cara visible de un modelo recesivo que vacía los barrios y deja a las familias trabajadoras en la incertidumbre.

La retirada de los grandes grupos económicos de los barrios populares ya no es una amenaza, es una realidad lacerante. En un movimiento que desnuda la crueldad del capital concentrado frente a la caída del poder adquisitivo, la firma Cencosud —dueña de las cadenas Jumbo, Disco y Vea— ha consumado el cierre de 15 establecimientos en todo el país en los últimos tres meses.

Este achicamiento del entramado comercial no es un hecho aislado ni una "reestructuración técnica". Es el resultado directo de una política económica que ha pulverizado el salario real y ha convertido el acto de llenar el changuito en una misión imposible para la mayoría de los argentinos.

Vea: El castigo a los sectores populares

La marca más golpeada por este plan de desguace ha sido Vea, la cadena que históricamente se posicionó como la opción "ahorrativa" para los sectores medios y bajos. Con el cierre de 13 sucursales, Cencosud abandona puntos estratégicos de cercanía, obligando a los vecinos a trasladarse a grandes centros de consumo o a quedar a merced de la especulación de los precios de proximidad.

A esto se suma la clausura de un emblemático local de Disco y una tienda de Easy, confirmando que la crisis de consumo también golpea a la clase media y al sector de la construcción, hoy paralizado por la falta de obra pública y el encarecimiento de los materiales.


La trampa de la "reconversión digital"

Desde los cómodos despachos corporativos, el holding justifica estos cierres bajo el paraguas de la "digitalización" y la "omnicanalidad". Sin embargo, para el periodismo con conciencia de clase, esta jerga empresarial oculta una verdad mucho más amarga:

  1. Ajuste de plantilla: Detrás de cada persiana que baja hay trabajadores que son empujados a "retiros voluntarios" o traslados forzosos que desarticulan su vida familiar .
  2. Menos puestos de trabajo: El reemplazo del contacto humano por el e-commerce es la estrategia del capital para reducir costos laborales y maximizar ganancias, deshumanizando el servicio y eliminando puestos de trabajo genuinos.
  3. Concentración de la riqueza: Mientras la multinacional "optimiza" sus operaciones para seguir remitiendo utilidades a su casa matriz, el mercado interno argentino se desangra por la falta de circulación de dinero en los barrios.

Un Estado ausente ante la voracidad privada

Este escenario de tierra arrasada en el comercio minorista es la consecuencia lógica de un Estado que ha renunciado a su rol de regulador. Sin controles de precios efectivos y con una política de "libertad" que solo beneficia al más fuerte, las multinacionales como Cencosud se sienten con el derecho de abandonar territorios enteros cuando la rentabilidad no llega a los niveles de usura que exigen sus accionistas.

La lucha hoy no es solo por los puestos de trabajo, sino por la defensa de un modelo de país donde el consumo interno sea el motor de la producción y no el campo de maniobras de los fondos de inversión.