La fiesta de la timba: Mientras el pueblo padece el ajuste, los sectores concentrados celebran rentas extraordinarias del 83% en dólares
En una economía de tierra arrasada para el trabajador, el capital financiero sigue encontrando "atajos" para fugar riqueza. El auge de los activos especulativos que rinden ganancias siderales en moneda dura desnuda la verdadera cara del modelo: un paraíso para los especuladores y un infierno para la producción nacional.
En una economía de tierra arrasada para el trabajador, el capital financiero sigue encontrando "atajos" para fugar riqueza. El auge de los activos especulativos que rinden ganancias siderales en moneda dura desnuda la verdadera cara del modelo: un paraíso para los especuladores y un infierno para la producción nacional.
Mientras las familias argentinas hacen malabares para llegar a fin de mes y las Pymes bajan sus persianas ahogadas por los tarifazos, los portales del establishment financiero se regocijan promocionando "activos tapados" con rendimientos que parecen de ciencia ficción: 83% de ganancia en dólares. Pero, ¿quién paga realmente esa fiesta?
Desde la óptica de la justicia social, estos números no son motivo de celebración, sino una señal de alarma. Ese 83% no sale de la nada: es riqueza que se detrae del circuito productivo, es plusvalía que no se reinvierte en trabajo argentino y es, en última instancia, el resultado de una arquitectura financiera diseñada para que los que más tienen sigan dolarizando sus excedentes a costa del hambre del pueblo.
La timba vs. El trabajo: El divorcio de la economía real
El informe que circula en los círculos de la city porteña destaca cómo ciertos instrumentos —ajenos al sudor de la frente y al ruido de las máquinas— han logrado "vencer" a la inflación y a la devaluación con una obscenidad que ofende a cualquier trabajador.
- Renta de privilegio: Mientras los salarios están pisados por el "techo" que impone el ajuste, el capital financiero vuela sin controles, amparado por un Estado que ha desertado de su rol de regulador.
- Fuga encubierta: Estos activos suelen ser la antesala de la formación de activos externos. No hay patria ni bandera en una inversión que solo busca el refugio del billete verde.
- Concentración de la riqueza: ¿Quiénes son los que acceden a estos "activos tapados"? No es el obrero de la construcción ni la enfermera; es el sector minoritario que se beneficia de la transferencia de ingresos más brutal de la que tengamos memoria.
El modelo de la "bicicleta" libertaria
Este escenario nos retrotrae a las etapas más oscuras de nuestra historia económica: el Martínez de Hoz de la dictadura o el menemismo de los 90. Es el regreso triunfal de la "bicicleta financiera", donde ganar dinero no requiere contratar personal ni producir un solo tornillo, sino simplemente tener los contactos y la liquidez para saltar de un activo a otro en el momento justo.
Como bien enseñó la doctrina peronista, el capital debe estar al servicio de la economía nacional y tener por objeto principal el bienestar social. Lo que vemos hoy es exactamente lo contrario: una economía al servicio del capital, donde el éxito se mide en pantallas de Bloomberg mientras las heladeras de los barrios populares permanecen vacías.
Propuestas para una economía soberana
Frente a la obscenidad de estas ganancias especulativas, el peronismo progresista reclama medidas urgentes:
- Impuesto a la renta extraordinaria financiera: Es imperativo que estas ganancias siderales tributen para financiar la red de protección social y el incentivo a las Pymes.
- Orientación del crédito: Los recursos deben dirigirse a la inversión productiva con tasas subsidiadas, no a alimentar burbujas especulativas.
- Soberanía monetaria: Fortalecer nuestra moneda para dejar de ser rehenes de la fiebre verde que solo beneficia a los bancos y a los grandes fondos de inversión.
No hay democracia real si un puñado de especuladores puede ganar en un clic lo que un trabajador no gana en toda una vida. La reconstrucción de la Patria exige que la riqueza vuelva a nacer del esfuerzo y no de la usura.
