Industricidio planificado: El gigante textil que sucumbe ante la apertura indiscriminada y el ajuste libertario

La caída en concurso preventivo de una de las naves insignia del sector textil no es un hecho aislado ni un error de gestión. Es el saldo previsible de la "libertad" para importar trabajo extranjero mientras se asfixia el consumo interno y se desmantela el mercado nacional. Miles de familias quedan hoy rehenes de la timba financiera.

Industricidio planificado: El gigante textil que sucumbe ante la apertura indiscriminada y el ajuste libertario

La caída en concurso preventivo de una de las naves insignia del sector textil no es un hecho aislado ni un error de gestión. Es el saldo previsible de la "libertad" para importar trabajo extranjero mientras se asfixia el consumo interno y se desmantela el mercado nacional. Miles de familias quedan hoy rehenes de la timba financiera.

El sector textil, históricamente el motor de empleo en los cordones industriales del país, acaba de recibir un golpe demoledor. Una de las empresas líderes del sector —aquella que supo vestir a generaciones de argentinos y dar sustento a comunidades enteras— se ha visto obligada a pedir el concurso preventivo de acreedores. Lo que para los manuales del neoliberalismo es una "depuración del mercado", para el peronismo es una tragedia social y un acto de capitulación económica.

La pinza del ajuste: Importaciones y recesión

Este proceso de descapitalización y crisis no cayó del cielo. Es el resultado de una política de "pinzas" diseñada en los despachos del Ministerio de Economía para favorecer al capital trasnacional:

  1. Apertura de importaciones: La entrada libre de productos manufacturados en condiciones de semi-esclavitud en el sudeste asiático ha destruido la competitividad de nuestra industria. El gobierno de Milei ha decidido que es "más barato" importar que producir, ignorando deliberadamente el costo social de los galpones vacíos.
  2. Destrucción del salario: Con un mercado interno pulverizado por la pérdida del poder adquisitivo, no hay quien compre lo que se produce. Sin consumo popular, no hay industria nacional posible.
  3. Tarifazos impagables: Los costos de energía han pasado de ser un insumo productivo a ser una herramienta de confiscación para las empresas energéticas amigas del poder.

El capital contra el trabajo

Detrás del frío expediente judicial, se esconde la angustia de miles de operarios y operarias que hoy ven peligrar su fuente de trabajo. Para el peronismo progresista, la empresa no es solo un balance contable, es una comunidad organizada de trabajo. Cuando una textil de esta magnitud entra en crisis, se rompe un tejido social que costó décadas reconstruir tras la noche neoliberal de los 90.

"Gobernar es crear trabajo, no administrar quiebras. Cada persiana que baja es un triunfo de la bandera de remate que la derecha le ha colgado a la República Argentina."

El Estado desertor

Mientras la empresa busca renegociar sus deudas, el Estado brilla por su ausencia. No hay créditos productivos, no hay protección arancelaria, no hay fomento al valor agregado. Solo hay el silencio cómplice de un gobierno que celebra el equilibrio fiscal sobre el cementerio de las Pymes y las grandes fábricas nacionales.

La consigna es clara: defender cada puesto de trabajo como una trinchera. La reconstrucción de la Patria exigirá, tarde o temprano, volver a un modelo de sustitución de importaciones, de salarios dignos y de un Estado que entienda que su función no es mirar cómo el mercado devora a los productores, sino garantizar que la industria sea el gran igualador social.