La traición de los despachos: El pacto entre la casta libertaria y el sindicalismo amarillo que rifa los derechos obreros
Mientras las bases resisten el hambre en las fábricas y los barrios, un sector de la dirigencia sindical ha decidido cruzar el charco para pactar con el verdugo. Bajo el eufemismo de "modernización laboral", el gobierno de Milei y los colaboracionistas de siempre sellaron un acuerdo que busca herir de muerte la columna vertebral del Movimiento Nacional.
Mientras las bases resisten el hambre en las fábricas y los barrios, un sector de la dirigencia sindical ha decidido cruzar el charco para pactar con el verdugo. Bajo el eufemismo de "modernización laboral", el gobierno de Milei y los colaboracionistas de siempre sellaron un acuerdo que busca herir de muerte la columna vertebral del Movimiento Nacional.
En una jornada que quedará marcada en las páginas más oscuras de la historia del movimiento obrero, la Casa Rosada fue escenario de un abrazo que huele a azufre. Lo que los medios del establishment celebran como un "golpe de efecto político" del oficialismo, es en realidad la formalización de una entrega quirúrgica de conquistas históricas.
El autodenominado "pacto sindical libertario" no es más que el brazo ejecutor de un plan de disciplinamiento social. A cambio de mantener ciertos privilegios de caja y estructuras de poder personal, este sector de la dirigencia ha aceptado la flexibilización de hecho, el desfinanciamiento de las obras sociales y la entrega de la soberanía en las paritarias.
Los puntos de la infamia
El acuerdo, cocinado entre gallos y medianoches, contempla tres ejes que golpean directamente al bolsillo y la dignidad del trabajador:
- Pasantías de la Precariedad: Se habilita un sistema de ingresos con salarios por debajo de la línea de pobreza, disfrazados de "formación profesional", eliminando la estabilidad laboral.
- Fondo de Cese "a la carta": El reemplazo de las indemnizaciones por un sistema de capitalización que deja al trabajador a merced de la arbitrariedad patronal y los vaivenes de un mercado financiero voraz.
- Tregua Social a Cambio de Cajas: El compromiso de no realizar medidas de fuerza mientras el ajuste sigue licuando los ingresos reales, una verdadera mordaza a la protesta popular.
"No hay libertad de empresa sobre la base de la esclavitud de los trabajadores. Este pacto es la negación de la justicia social y una burla a la memoria de quienes dieron la vida por las conquistas que hoy estos señores firman con la pluma de la derecha."
El peronismo que no se dobla
La respuesta ha sido inmediata: este pacto no representa al pueblo trabajador. La verdadera legitimidad no se encuentra en las alfombras rojas de Balcarce 50, sino en la calle, en las asambleas y en la unidad de quienes no están dispuestos a ser la mano de obra barata de un modelo de colonia.
El gobierno festeja un "triunfo político" porque ha logrado quebrar, momentáneamente, la unidad del frente gremial. Sin embargo, se olvidan de que el peronismo es, ante todo, una conciencia colectiva. La historia demuestra que cada vez que la dirigencia se aleja de las bases para pactar con el capital especulativo, el pueblo termina pasando factura.
Organizar la esperanza frente a la entrega
Frente a este escenario de "sindicalismo empresarial" y entreguismo, la tarea es clara: fortalecer la unidad desde abajo. No habrá paz social mientras el pan falte en la mesa de los argentinos. La resistencia nacional y popular no reconoce este pacto de oficina como ley; nuestra única ley es la defensa irrestricta de la dignidad del hombre y la mujer que trabajan.
La Patria no se vende, y los derechos de los trabajadores no son moneda de cambio para la supervivencia política de ningún funcionario, ni de ningún dirigente con olor a naftalina.
