Blindar la soberanía bonaerense: Kicillof analiza el desdoblamiento para proteger el bastión del Proyecto Nacional y Popular
Frente a la amenaza de una restauración conservadora a nivel nacional, el gobernador Axel Kicillof evalúa separar los comicios provinciales. La prioridad es clara: salvaguardar el modelo de Estado presente, obra pública y derechos conquistados en la Provincia, motor productivo de la Argentina.
Frente a la amenaza de una restauración conservadora a nivel nacional, el gobernador Axel Kicillof evalúa separar los comicios provinciales. La prioridad es clara: salvaguardar el modelo de Estado presente, obra pública y derechos conquistados en la Provincia, motor productivo de la Argentina.
En un escenario nacional marcado por la ofensiva de la derecha reaccionaria y el asedio de los sectores financieros, el gobernador Axel Kicillof analiza con firmeza una estrategia política de autodefensa: el desdoblamiento de las elecciones en la Provincia de Buenos Aires. No se trata de una especulación electoralista, sino de una decisión estratégica para blindar el territorio bonaerense y asegurar que la transformación iniciada en 2019 no sea arrasada por los vientos de ajuste que soplan desde otros sectores.
Kicillof sabe que la Provincia es la columna vertebral del peronismo y el refugio de los trabajadores, las pymes y los sectores más humildes. En las últimas semanas, el debate en la mesa chica de la gobernación ha girado en torno a la necesidad de discutir el modelo bonaerense sin las interferencias del ruido nacional. Desdoblar significaría, en términos políticos, permitir que el pueblo de la provincia vote por la continuidad de las escuelas, los hospitales, y la recuperación del salario, sin quedar atrapado en la dispersión que hoy atraviesa el escenario federal.
La Provincia como trinchera de resistencia
Desde el entorno del gobernador son claros: "Si la Nación cae en manos del ajuste neoliberal, la Provincia debe ser la trinchera desde donde se reconstruya el campo popular". Kicillof, fiel a su formación técnica pero con el corazón en la militancia, entiende que arriesgar la gobernación en una boleta "sábana" nacional podría poner en peligro el futuro de millones de bonaerenses si la dinámica nacional se vuelve adversa.
Aunque algunos analistas del establishment sugieren que esta jugada podría debilitar el armado presidencial del Frente, la visión desde la militancia es opuesta. Un triunfo contundente de Axel en la Provincia, de forma autónoma, funcionaría como un respaldo masivo a la gestión de un Estado que interviene para igualar, y serviría de impulso moral y político para dar la batalla en cualquier escenario nacional.
Soberanía política y lealtad con el pueblo
El desdoblamiento sería, además, un acto de soberanía política. Permitiría que la campaña se centre en lo que realmente importa: la industrialización, la justicia social y el desendeudamiento que Kicillof ha pregonado desde el primer día. Frente a una oposición que solo propone recetas del FMI y recortes presupuestarios, el "modelo Axel" se erige como el contraejemplo exitoso de que es posible gobernar para las mayorías.
La decisión final, que se tomará en absoluta sintonía con la conducción estratégica del movimiento, tendrá un solo norte: la felicidad del pueblo y la grandeza de la Patria. En el Conurbano y en el interior productivo, la consigna es una sola: no dar ni un paso atrás. Kicillof se inclina por cuidar el territorio, porque sabe que sin Provincia no hay proyecto, pero con la Provincia de pie, el peronismo siempre tiene futuro.
