Tarifazo en las rutas de la Patria: El peaje sube un 200% para financiar la ganancia de las corporaciones

En una nueva muestra de insensibilidad social, el gobierno libertario autorizó incrementos brutales en los peajes de las rutas nacionales. Mientras los salarios siguen pisados, el costo de transitar por nuestro suelo se vuelve un lujo, asfixiando a los transportistas y empujando al alza el precio de los alimentos.

Tarifazo en las rutas de la Patria: El peaje sube un 200% para financiar la ganancia de las corporaciones
Tarifazo en las rutas de la Patria

En una nueva muestra de insensibilidad social, el gobierno libertario autorizó incrementos brutales en los peajes de las rutas nacionales. Mientras los salarios siguen pisados, el costo de transitar por nuestro suelo se vuelve un lujo, asfixiando a los transportistas y empujando al alza el precio de los alimentos.

La "motosierra" ha encontrado un nuevo blanco: el derecho a la libre circulación de los argentinos. Con aumentos que rozan el 200%, el Ministerio de Economía y la Dirección Nacional de Vialidad han decidido otorgar una transferencia directa de recursos desde el bolsillo del pueblo hacia las arcas de las concesionarias privadas. Este incremento no es técnica, es política de exclusión.

El mapa del saqueo: ¿Cuánto le cuesta al pueblo producir?

El tarifazo golpea con especial saña a los corredores productivos y a los accesos a la Capital Federal, convirtiendo el viaje diario al trabajo en una odisea financiera. Lo que el discurso oficialista oculta es que este aumento tiene un efecto dominó: cada peso que sube el peaje, es un peso que se traslada al flete y, por ende, al precio del kilo de pan y de la leche en los barrios populares.

  • Accesos Norte y Oeste: Los incrementos desproporcionados castigan al laburante que entra a la ciudad todos los días.
  • Corredores Nacionales: Las rutas que conectan el interior productivo sufren un encarecimiento que destruye la competitividad de nuestras Pymes regionales frente a los productos importados.
  • Ruta 2 y 11: El derecho al descanso y al turismo popular también queda bajo la bota del ajuste.

Concesionarias ricas, rutas en emergencia

Es inadmisible que se exijan tarifas de primer mundo mientras la infraestructura vial languidece por falta de inversión estatal. El gobierno ha paralizado la obra pública, pero autoriza a sus "empresarios amigos" a cobrar peajes siderales. Es el modelo del Estado desertor: no construye escuelas ni rutas, pero garantiza la rentabilidad del capital concentrado.

"No hay soberanía posible si circular por la Patria depende de tener la billetera llena. El peaje se ha transformado en una aduana interna que segrega a los argentinos según su poder adquisitivo."

La trampa de la "actualización"

Bajo el pretexto de compensar la inflación —esa misma inflación que el gobierno fogonea con devaluaciones y tarifazos—, se implementa un mecanismo de ajuste automático que le garantiza a las empresas lo que el trabajador no tiene: paritarias permanentes. Mientras el jubilado debe elegir entre comer o comprar remedios, las cabinas de peaje levantan barreras de exclusión con una velocidad que asusta.

Hacia un modelo de soberanía vial

Frente a este atropello, el peronismo progresista propone:

  1. Auditoría de los contratos de concesión: ¿Dónde fue a parar la plata de los aumentos anteriores si las banquinas siguen destruidas?
  2. Tarifa Social y Diferencial: El transporte de carga de alimentos y los trabajadores esenciales no pueden pagar lo mismo que un vehículo de lujo.
  3. Recuperación del rol del Estado: La administración de las rutas estratégicas debe ser un servicio público, no un negocio financiero.

La Argentina de la exclusión se construye peaje a peaje. La reconstrucción de la Patria exigirá volver a poner las rutas al servicio del desarrollo nacional y no de la usura de unos pocos.