Triunfo de la dignidad obrera: La Justicia frena la persecución en el Garrahan y blinda la resistencia contra el vaciamiento

En un fallo histórico que pone límites a la prepotencia del ajuste, la justicia laboral ratificó el derecho a la libertad sindical de las y los trabajadores del Hospital Garrahan. Mientras el Gobierno nacional intenta desmantelar el emblema de la pediatría pública, este revés judicial oxigena la lucha de quienes no están dispuestos a que el mercado decida quién vive y quién muere.

Triunfo de la dignidad obrera: La Justicia frena la persecución en el Garrahan y blinda la resistencia contra el vaciamiento
Triunfo de la dignidad obrera

En un fallo histórico que pone límites a la prepotencia del ajuste, la justicia laboral ratificó el derecho a la libertad sindical de las y los trabajadores del Hospital Garrahan. Mientras el Gobierno nacional intenta desmantelar el emblema de la pediatría pública, este revés judicial oxigena la lucha de quienes no están dispuestos a que el mercado decida quién vive y quién muere.

La salud de nuestros pibes no es una variable de ajuste, y la organización de los trabajadores no es un delito. En un contexto de asedio permanente contra lo público, la justicia dictó un fallo fundamental que ampara la libertad sindical en el Hospital Garrahan, frenando las maniobras persecutorias con las que la intervención oficial pretendía silenciar el reclamo contra el vaciamiento presupuestario.

Este no es un dato administrativo más: es un acto de justicia social. El Garrahan, orgullo de la Argentina y trinchera de excelencia para las familias más humildes del país, viene sufriendo un recorte sistemático que pone en riesgo desde los insumos básicos hasta la continuidad de sus profesionales más formados. Ante este escenario, la respuesta del Poder Ejecutivo no fue el diálogo, sino el intento de descabezar la organización gremial. El fallo judicial viene a decir que la motosierra no puede pasar por encima de la Constitución Nacional.

Defender al que cuida: El rol de la organización sindical

El sindicato es la última barrera de defensa del pueblo frente a la crueldad del capital deshumanizado. Los trabajadores del Garrahan —médicos, enfermeros, técnicos y personal de mantenimiento— han sostenido el hospital con el cuerpo mientras los funcionarios de planilla Excel recortaban partidas.

La "libertad sindical" ratificada por la Justicia es la herramienta que permite denunciar que:

  • El salario no es ganancia, especialmente cuando se trata de quienes salvan vidas en jornadas agotadoras.
  • El presupuesto en salud es inversión soberana, no un "gasto" a eliminar para satisfacer a los acreedores externos.
  • La persecución ideológica no tiene lugar en una democracia que se pretenda tal.

La salud pública como bandera innegociable

El intento de vaciamiento del Garrahan es el experimento piloto de un modelo que busca la privatización encubierta de la vida. Si logran doblegar al Garrahan, van por todo. Por eso, este fallo se celebra en cada hospital público del país. Es un recordatorio de que, cuando la clase trabajadora se organiza y mantiene la unidad en la acción, el autoritarismo de turno encuentra su límite.

La lucha "sigue en pie", como dicen los delegados, porque el fallo es un respiro, pero no el fin de la guerra contra la salud pública. El peronismo que no se resigna sabe que donde hay una necesidad, hay un derecho, y que la salud pediátrica de alta complejidad es un derecho que se conquistó con lucha y se defiende en la calle y en los tribunales.

Un mensaje para el poder

Que tomen nota en la Casa Rosada: el Garrahan no se toca. Pueden intervenir cuentas, pueden difamar en redes sociales y pueden asfixiar financieramente a las provincias, pero no podrán quebrar la voluntad de un pueblo que entiende que la salud de sus hijos es el límite sagrado.

Hoy, los guardapolvos blancos vuelven a sonreír. No porque el ajuste haya terminado, sino porque la justicia ha reconocido que tienen derecho a gritar, a protestar y a defender lo que es de todos.

¡Viva la lucha de las y los trabajadores del Garrahan! ¡Salud pública, gratuita y de excelencia siempre!