Los profetas del mercado ya no pueden ocultar el fracaso: Consultoras de la City admiten que la inflación se acelera y el bolsillo trabajador no tiene techo
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA desnuda la farsa del "ajuste exitoso". Las mismas consultoras que aplauden el ajuste de Milei ahora corrigen al alza sus proyecciones de inflación para marzo, mientras preparan el terreno para una nueva devaluación que pulverice los salarios.
La realidad es la única verdad, y ni siquiera el blindaje mediático ni las planillas de Excel de la City porteña pueden seguir ocultando el impacto del modelo anarcocapitalista en la mesa de las y los argentinos. El Banco Central (BCRA) difundió los resultados del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de marzo, y las conclusiones son una sentencia para el pueblo trabajador: la inflación no solo no está "domada", sino que los propios gurúes financieros han tenido que subir sus proyecciones ante la evidencia del descontrol de precios.
Marzo: El mes del saqueo planificado
Para las consultoras que operan en las sombras de la especulación financiera, el índice de precios de marzo arrojaría una cifra que confirma la aceleración del costo de vida. Lejos de la "deflación" que el Gobierno intenta vender en redes sociales, el REM proyecta una inflación que sigue golpeando el núcleo de la canasta básica.
Este aumento no es un fenómeno meteorológico; es el resultado de la desregulación criminal de las tarifas, el precio de los combustibles y la cartelización de los formadores de precios que, con el guiño oficial, han decidido que la crisis la paguen los jubilados y los asalariados. Lo que el Gobierno llama "sinceramiento de precios" es, en realidad, una transferencia brutal de ingresos desde los sectores populares hacia el capital concentrado.
El dólar y la presión devaluatoria: El mercado quiere más
El informe del BCRA también revela la voracidad de los sectores exportadores y financieros respecto al tipo de cambio. Las consultoras ya proyectan un dólar al alza, presionando por una nueva devaluación que actúe como un golpe de gracia para el consumo interno.
Esta obsesión con el valor del dólar no es más que la manifestación de la dependencia financiera. Mientras el Gobierno se arrodilla ante el FMI y los mercados, la soberanía monetaria se entrega a las expectativas de quienes ganan con la corrida y la incertidumbre. Cada punto que sube el dólar es un plato de comida menos en las barriadas que el Estado ha decidido abandonar bajo la consigna del "déficit cero".
Un modelo de hambre con fecha de vencimiento
La corrección al alza de la inflación anual por parte de los analistas del REM demuestra que el plan económico no tiene otro ancla que la recesión y el hambre. No hay programa de estabilización si no hay Justicia Social; no hay futuro para la Argentina si la única variable de ajuste es la dignidad de quienes producen la riqueza del país.
La lectura es inequívoca: estamos ante un gobierno de los mercados, por los mercados y para los mercados. Las proyecciones de las consultoras no son pronósticos, son advertencias de sectores que ya están calculando cómo seguir lucrando con la miseria de un pueblo que, más temprano que tarde, pondrá un límite a este experimento de exclusión.
