La timba no perdona: el Riesgo País se dispara y el "modelo" de Milei choca contra la desconfianza de sus propios mercados
Ni el ajuste salvaje sobre las y los trabajadores, ni el desguace del Estado, ni la genuflexión ante los capitales transnacionales parecen ser suficientes para los "mercados" que el gobierno de Javier Milei tanto intenta seducir. En las últimas horas, el Riesgo País pegó un salto alarmante, superando los 1.500 puntos básicos, y le propinó un baño de realidad al relato oficial: la "confianza" que pregona el Palacio de Hacienda es solo un espejismo para la tribuna.
Ni el ajuste salvaje sobre las y los trabajadores, ni el desguace del Estado, ni la genuflexión ante los capitales transnacionales parecen ser suficientes para los "mercados" que el gobierno de Javier Milei tanto intenta seducir. En las últimas horas, el Riesgo País pegó un salto alarmante, superando los 1.500 puntos básicos, y le propinó un baño de realidad al relato oficial: la "confianza" que pregona el Palacio de Hacienda es solo un espejismo para la tribuna.
El fracaso de la "ventana" de Caputo
Luis "Toto" Caputo, el Messi de la deuda externa que ya dejó al país de rodillas durante el macrismo, se encuentra hoy en un callejón sin salida. El plan de la administración de La Libertad Avanza dependía de una "ventana financiera" que permitiera volver a los mercados internacionales para pedir más deuda y así pagar los vencimientos del 2025. Sin embargo, Wall Street ha comenzado a leer lo que el pueblo argentino ya siente en el bolsillo: un modelo basado en la recesión y el hambre no es sostenible en el tiempo.
El índice que elabora el JP Morgan —el mismo banco que suele aplaudir las políticas de ajuste— muestra ahora que la Argentina sigue siendo percibida como un país de altísimo peligro. Esto sucede porque los grandes fondos de inversión dudan de la capacidad de pago de un Gobierno que está quemando reservas y destruyendo el aparato productivo para sostener una estabilidad cambiaria ficticia.
El ajuste no alcanza para saciar la voracidad financiera
Este incremento del Riesgo País es la prueba de que el sacrificio que Milei le impone a las mayorías —licuando jubilaciones, frenando la obra pública y dejando sin comida a los comedores— no tiene como objetivo el bienestar del país, sino garantizar la renta de los especuladores. Pero incluso ellos, los dueños del capital, huelen la fragilidad de un esquema que no tiene dólares genuinos, sino solo promesas de campaña.
Mientras el Gobierno celebra un "superávit fiscal" construido sobre los escombros del consumo interno, los inversores externos ven con preocupación que no hay un plan de desarrollo ni una fuente de divisas que no dependa de la liquidación del patrimonio nacional (vía RIGI o entrega de recursos naturales).
El fantasma del default y la dependencia del FMI
Con el mercado de capitales cerrado por este nuevo salto del Riesgo País, la Argentina de Milei queda aún más de rodillas ante el Fondo Monetario Internacional. La estrategia de "ir al mercado" para no depender exclusivamente de las condiciones del FMI ha fracasado. Ahora, el Gobierno se verá forzado a profundizar la entrega o a aceptar nuevas condiciones de ajuste estructural para conseguir el "dinero fresco" que Caputo busca con desesperación.
Conclusión: La soberanía no se negocia en Wall Street
La suba del Riesgo País no es un dato técnico; es un termómetro político. Indica que el programa económico de la derecha libertaria es un castillo de naipes. Para el peronismo progresista y la izquierda nacional, la salida no es rogar por una baja de puntos en un índice de JP Morgan para endeudarnos más, sino recuperar el mercado interno, defender la industria y poner la economía al servicio del trabajo argentino.
El destino de la Patria no puede seguir atado a los caprichos de la especulación financiera. Mientras Milei mira a Washington, el Riesgo País le recuerda que el verdadero riesgo es seguir gobernando de espaldas al pueblo.
