Kicillof en San Pedro: Un grito de soberanía frente al modelo de entrega y saqueo
Desde el histórico escenario de la Vuelta de Obligado, el gobernador Axel Kicillof encabezó un acto masivo donde trazó la hoja de ruta para la reconstrucción del campo nacional y popular. Con un discurso cargado de mística federal, se plantó como el principal escudo contra el ajuste de Milei y llamó a organizar la resistencia frente a quienes pretenden convertir a la Argentina en una colonia.
Desde el histórico escenario de la Vuelta de Obligado, el gobernador Axel Kicillof encabezó un acto masivo donde trazó la hoja de ruta para la reconstrucción del campo nacional y popular. Con un discurso cargado de mística federal, se plantó como el principal escudo contra el ajuste de Milei y llamó a organizar la resistencia frente a quienes pretenden convertir a la Argentina en una colonia.
En un contexto donde el gobierno nacional intenta rifar los recursos estratégicos y desmantelar los derechos conquistados, Axel Kicillof eligió el magnetismo histórico de San Pedro para hablarle al Pueblo. No fue solo un acto por el Día de la Soberanía; fue una asamblea popular donde la provincia de Buenos Aires se reafirmó como el bastión inexpugnable de la justicia social.
Patria o Colonia: El dilema del siglo XXI
Frente a una militancia que colmó las orillas del Paraná, Kicillof no anduvo con rodeos. El gobernador denunció que el proyecto de Javier Milei no es "libertad", sino una "entrega planificada" de la soberanía argentina. "Estamos ante un gobierno que se arrodilla ante los intereses extranjeros y desprecia la bandera que nos une", sentenció, vinculando las luchas de 1845 con la actual resistencia contra el avance del anarcocapitalismo financiero.
Para Kicillof, la soberanía no es un concepto abstracto de los libros de historia: es la defensa del litio, es el control del Río Paraná (la mal llamada Hidrovía), es el desarrollo científico-tecnológico y, fundamentalmente, es el plato de comida en la mesa de las y los trabajadores.
La Provincia como trinchera del pueblo
Mientras el Ejecutivo nacional se jacta de un "ajuste fiscal" que solo recae sobre las espaldas de los jubilados y la clase media, Kicillof reafirmó el compromiso del Estado bonaerense con la obra pública, la educación y la salud. "Aquí hay un Estado presente porque donde hay una necesidad, sigue naciendo un derecho, le pese a quien le pese", disparó, en clara alusión a la retórica reaccionaria que emana de la Casa Rosada.
El gobernador destacó que, pese al ahogo financiero que la Nación impone a las provincias, Buenos Aires no dará un paso atrás. "No vamos a entregar la dignidad de nuestro pueblo a cambio de una palmadita en la espalda de los mercados internacionales", aseguró, marcando una distancia ética y política insalvable con el modelo del desguace.
Unidad para la Liberación
Aunque el tono fue el de un estadista que lidera la oposición, el mensaje hacia adentro del movimiento fue de unidad estratégica. Kicillof llamó a construir una alternativa política que no solo critique, sino que enamore nuevamente al pueblo con un programa de transformación real. "La soberanía es el derecho a decidir nuestro propio futuro sin que nos dicten las recetas desde afuera", afirmó.
El acto en San Pedro dejó un mensaje claro: frente a la oscuridad del individualismo y el sálvese quien pueda, emerge una conducción que apuesta por lo colectivo. Kicillof no solo habló como un candidato con futuro; habló como el referente de una Argentina que no se arrodilla, que no se entrega y que, más temprano que tarde, volverá a levantar las banderas de la independencia económica y la soberanía política.
