El eterno retorno del ajuste: Macri amenaza con volver ante la deserción de sus "CEOs" favoritos
En un nuevo capítulo de la interna que mantiene en vilo a la derecha argentina —mientras el pueblo trabajador sigue sufriendo las consecuencias del modelo de exclusión—, Mauricio Macri ha vuelto a agitar el fantasma de su candidatura presidencial. Lo que a simple vista parece una ambición personal, es en realidad un síntoma de la crisis de representación de un establishment que no logra encontrar un "rostro humano" para continuar el saqueo.
En un nuevo capítulo de la interna que mantiene en vilo a la derecha argentina —mientras el pueblo trabajador sigue sufriendo las consecuencias del modelo de exclusión—, Mauricio Macri ha vuelto a agitar el fantasma de su candidatura presidencial. Lo que a simple vista parece una ambición personal, es en realidad un síntoma de la crisis de representación de un establishment que no logra encontrar un "rostro humano" para continuar el saqueo.
La orfandad del Círculo Rojo: Cuando los dueños no quieren ser gerentes
La noticia, filtrada desde los pasillos de La Política Online, es demoledora para el ego del calabrés: Macri no descarta su postulación simplemente porque sus candidatos ideales, los abanderados del capital más concentrado, le han dado la espalda. Ni Marcos Galperín, el "zar de los envíos" que goza de su exilio dorado en Uruguay, ni Jorge Brito, el heredero de la banca financiera, parecen dispuestos a bajar al barro de la gestión pública.
Para estos sectores, es mucho más cómodo —y rentable— seguir dictando políticas desde sus despachos y plataformas digitales que someterse a la voluntad popular. Ante este vacío de figuras "empresariales" exitosas, el jefe del PRO se ve obligado a retomar el traje de candidato, demostrando que en el proyecto de la derecha, la renovación es apenas una palabra vacía.
La extorsión como estrategia: La Ciudad como botín familiar
Sin embargo, no debemos engañarnos. Detrás del anuncio de Macri no hay una vocación de servicio, sino una maniobra de extorsión política contra la administración de Javier Milei. El objetivo es claro: usar su peso electoral para condicionar la reelección del actual mandatario y, sobre todo, blindar el negocio familiar en la Ciudad de Buenos Aires.
Macri pretende que los libertarios depongan sus armas en el territorio porteño para asegurar la continuidad de su primo, Jorge Macri. Es la vieja política de la "casta" de Puerto Madero: utilizar la Nación como moneda de cambio para proteger el feudo porteño, ese reducto donde el presupuesto público se confunde con los contratos de las empresas amigas.
Una advertencia para el campo nacional y popular
Esta maniobra nos recuerda que, para la derecha, el país es una mesa de saldos donde se negocian cuotas de poder entre apellidos ilustres y grandes fortunas. Mientras Galperín y Brito eligen el confort de sus balances contables, y Macri especula con un regreso para cuidar "la suya", el peronismo progresista tiene el desafío de construir una alternativa que no dependa de los caprichos de un puñado de millonarios.
El regreso de Macri no es una amenaza solo para sus aliados; es un recordatorio de que los sectores que nos endeudaron por cien años nunca se retiran del todo. La política no es un juego de sillas entre CEOs; es la herramienta para transformar la realidad de los que menos tienen.
