El ocaso de un falso profeta: La incertidumbre económica y el desvarío autoritario marcan el ritmo de la gestión de Trump
Lo que la prensa hegemónica describe como "carácter errático" es, en realidad, la cara más cruda de una derecha que no tiene un proyecto de país para el pueblo, sino un plan de negocios para las corporaciones. Mientras Wall Street especula, el pueblo estadounidense comienza a despertar de la pesadilla de un modelo que solo ofrece exclusión y odio.
Lo que la prensa hegemónica describe como "carácter errático" es, en realidad, la cara más cruda de una derecha que no tiene un proyecto de país para el pueblo, sino un plan de negocios para las corporaciones. Mientras Wall Street especula, el pueblo estadounidense comienza a despertar de la pesadilla de un modelo que solo ofrece exclusión y odio.
La imagen de Donald Trump en la sociedad estadounidense empieza a resquebrajarse bajo el peso de una realidad que los eslóganes de campaña ya no pueden ocultar. Tras prometer una "época dorada" de prosperidad, lo que hoy se vive en las calles de las principales ciudades del Norte es un clima de zozobra económica y una preocupante deriva autoritaria.
El fenómeno Trump no es una anomalía, sino la consecuencia lógica de un neoliberalismo que, al quedarse sin respuestas para las mayorías, apela al mesianismo y a la construcción de enemigos internos. La "incertidumbre" que hoy reflejan los sondeos es el síntoma de una clase trabajadora que se siente estafada por un multimillonario que se disfrazó de defensor de los humildes para terminar gobernando para el 1% más rico.
Una economía para el privilegio, un desierto para el trabajador
El supuesto "éxito" económico de la gestión Trump hace agua por los cuatro costados. Mientras los indicadores macroeconómicos celebran la desregulación total y el recorte de impuestos a las grandes fortunas, la economía real —la de la mesa de las familias— está marcada por la inflación en productos básicos y la precarización laboral extrema.
Para Trump, la economía es un tablero de ajedrez donde las piezas de cambio son los derechos sociales. Su política de "América Primero" no es otra cosa que un nacionalismo de exclusión que busca enfrentar a pobres contra pobres, señalando al inmigrante o al trabajador organizado como el culpable de una crisis provocada por el propio capital financiero. Como bien sabemos en el sur, no hay soberanía posible si no hay justicia social, y el modelo de Trump es la antítesis de cualquier proyecto de liberación nacional.
El peligro del "Líder Errático" y la reacción conservadora
La percepción de un Trump "errático" responde a un estilo de gobierno basado en el conflicto permanente y la destrucción de la institucionalidad democrática cuando esta le resulta un estorbo. Este comportamiento, lejos de ser un rasgo de personalidad, es una estrategia deliberada de la nueva derecha global —con la que tanto se referencian los sectores locales del ajuste— para disciplinar a la sociedad a través del caos.
La inestabilidad que genera Trump en el plano internacional y doméstico es funcional a los sectores más concentrados de la industria armamentística y financiera. Un imperio que se vuelve impredecible es un imperio que se vuelve más peligroso, especialmente para las naciones soberanas que buscan su propio destino.
La resistencia es el camino
El descontento que crece en los Estados Unidos es una oportunidad para que las fuerzas progresistas y los movimientos sociales reorganicen la esperanza. La caída en la imagen de Trump demuestra que el odio tiene un límite y que la gente, tarde o temprano, vuelve a reclamar pan, techo y trabajo.
Desde esta trinchera informativa, entendemos que la lucha contra la derecha reaccionaria es una sola, ya sea en el Bronx o en el Gran Buenos Aires. El "ruido" que hoy preocupa a la Casa Blanca es el preludio de un pueblo que empieza a entender que el cambio no viene de la mano de los verdugos disfrazados de salvadores, sino de la organización popular y la defensa irrestricta de los derechos conquistados.
El imperio cruje, pero solo la justicia social podrá construir un futuro sobre sus ruinas.
