Debate de fondo en el Movimiento: Entre la urgencia de la unidad y la construcción de un programa para el retorno nacional y popular
La última semana dejó al desnudo las tensiones lógicas de un peronismo que busca reorganizarse frente al saqueo libertario. Mientras el territorio demanda conducción, la dirigencia debate si el camino es la amplitud sin matices o la consolidación de un núcleo duro que no negocie las banderas de la justicia social.
La última semana dejó al desnudo las tensiones lógicas de un peronismo que busca reorganizarse frente al saqueo libertario. Mientras el territorio demanda conducción, la dirigencia debate si el camino es la amplitud sin matices o la consolidación de un núcleo duro que no negocie las banderas de la justicia social.
En un 2026 marcado por el ajuste perpetuo y el desguace del Estado, el Partido Justicialista (PJ) atraviesa un proceso de ebullición interna que es, ante todo, una señal de vitalidad frente a quienes daban por muerto al movimiento. Sin embargo, los ruidos de la última semana han encendido alarmas: no por la existencia del debate —siempre necesario en una fuerza democrática— sino por el riesgo de que las disputas de palacio distraigan del objetivo central: frenar el sufrimiento de nuestro pueblo.
La reconstrucción desde el territorio y el rol de Axel Kicillof
La provincia de Buenos Aires sigue siendo el principal bastión de resistencia. El gobernador Axel Kicillof, asediado por el recorte ilegal de fondos de la Nación, se mueve en una línea delgada pero firme: gestionar en la escasez mientras construye una alternativa política que trascienda la mera queja.
Los "ruidos" que se escucharon estos días responden a la presión de ciertos sectores territoriales que piden definiciones rápidas. Sin embargo, la pregunta no es quién encabeza, sino para qué. El peronismo no puede permitirse ser una versión "prolija" del ajuste; debe ser la antítesis. La unidad no puede ser un amontonamiento de dirigentes, sino una síntesis programática que incluya a los movimientos sociales, el sindicalismo combativo y la militancia de base.
Cristina y la conducción estratégica
La figura de Cristina Fernández de Kirchner sigue operando como el fiel de la balanza. Su insistencia en discutir "el programa" antes que los nombres propios molesta a quienes tienen apuro electoral. Pero la historia reciente es clara: sin un acuerdo sólido sobre la deuda, la soberanía energética y la distribución de la riqueza, cualquier victoria electoral corre el riesgo de ser una nueva frustración.
Las idas y vueltas entre los gobernadores del "peronismo del interior" y el kirchnerismo no deben leerse solo como una interna por cargos. Es una disputa de sentidos: ¿Vamos hacia un peronismo que se sienta a negociar migajas con el poder financiero, o hacia uno que se anime a recuperar las herramientas del Estado para intervenir en la economía y frenar la inflación de los monopolios?
Unidad en la calle, debate en la sede
Mientras los medios hegemónicos fogonean la idea de una "fractura expuesta", en los barrios y las fábricas la base pide unidad para enfrentar el desastre de Milei. El verdadero desafío del PJ en este 2026 es canalizar esa bronca social en un proyecto de país que hable de futuro, de tecnología soberana y de derechos laborales protegidos, y no solo de nostalgia.
La interna es necesaria si sirve para depurar el movimiento de sectores que miran con cariño el modelo extractivista. Pero debe ser una interna con altura, donde el enemigo sea siempre el hambre y la entrega, nunca el compañero que tiene una táctica distinta.
