Blindar la Lealtad: El PJ avanza en la depuración de sus filas para frenar a quienes fueron funcionales a la derecha
Frente al asedio del ajuste de Milei, el peronismo bonaerense debate una medida ética y política clave: impugnar a aquellos dirigentes que, por ambiciones personales, jugaron por fuera del frente nacional y popular en las últimas elecciones, debilitando la unidad necesaria para defender al pueblo.
Frente al asedio del ajuste de Milei, el peronismo bonaerense debate una medida ética y política clave: impugnar a aquellos dirigentes que, por ambiciones personales, jugaron por fuera del frente nacional y popular en las últimas elecciones, debilitando la unidad necesaria para defender al pueblo.
En un momento histórico donde la Patria se encuentra bajo el ataque sistemático de un proyecto de saqueo y exclusión, el Partido Justicialista ha comenzado a dar señales claras de que la organicidad y la lealtad no son negociables. Según trascendió en las últimas horas, la conducción del partido evalúa seriamente impugnar las candidaturas y listas de aquellos sectores que, en los comicios del año pasado, decidieron "jugar por afuera" de la estructura de Unión por la Patria (referenciada históricamente en la defensa de los derechos conquistados).
La movida, que busca fortalecer la columna vertebral del movimiento, apunta a aplicar de manera estricta el reglamento partidario contra quienes, en la práctica, terminaron siendo funcionales al avance de la derecha. "No se trata de una persecución, sino de un acto de justicia para con la militancia que se quedó a dar la pelea desde adentro", señalan voces cercanas al Instituto Patria y a la conducción del PJ provincial.
La unidad como imperativo ético
El debate surge tras el análisis del mapa electoral de 2023, donde en diversos distritos se observó cómo dirigentes con origen en el peronismo optaron por armar listas colectoras o sellos de ocasión, restando votos vitales que, en muchos casos, terminaron facilitando la llegada de representantes del ajuste a los ejecutivos locales o legislaturas.
La fragmentación del campo popular es un lujo que no nos podemos permitir. La experiencia histórica demuestra que cada vez que el peronismo se atomiza por intereses individuales o especulaciones de corto plazo, el que paga los platos rotos es el trabajador. Por eso, el planteo de impugnar a los "díscolos" busca sentar un precedente: la política es una construcción colectiva de transformación social, no una aventura personalista para conseguir una banca.
¿Quiénes son los apuntados?
Si bien se guarda hermetismo sobre los nombres propios, el foco está puesto en aquellos que utilizaron la estructura peronista para su formación pero que, al momento de la síntesis política, prefirieron el camino de la ruptura. Estos sectores, a menudo financiados por intereses ajenos al movimiento, intentaron presentarse como "opciones superadoras", pero en el actual contexto de hambre y ajuste, han quedado expuestos como herramientas de división.
La impugnación no es solo administrativa, es una definición política de cara a lo que viene. El peronismo que se está gestando para resistir el modelo extractivista de Milei y Villarruel exige cuadros comprometidos con el programa de Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social.
El camino a la reconstrucción
Desde los sectores más combativos del movimiento, se celebra que el PJ comience a ordenar la casa. "No hay lugar para medias tintas ni para traiciones disfrazadas de pluralismo", aseguran desde las organizaciones de base. La reconstrucción de la esperanza popular requiere de un bloque sólido y coherente que no sea permeado por el oportunismo electoralista.
En las próximas semanas, las juntas electorales del partido deberán definir el destino de estos pedidos de impugnación. Lo que está en juego es mucho más que un cargo: es la coherencia de una fuerza política que debe ser el escudo de los humildes y la punta de lanza para recuperar la dignidad de la Nación.
