La estafa de las "Low Cost": Flybondi no pagó sueldos y deja a cientos de familias en la calle mientras el Gobierno entrega los cielos
El modelo de precarización laboral que la derecha vendió como "modernización" muestra su verdadera cara. Mientras el Ejecutivo de Milei avanza con la entrega de la soberanía aérea, la empresa insignia del macrismo retiene los salarios de marzo, demostrando que detrás de los pasajes baratos se esconde el hambre de los trabajadores.
Lo que para el discurso neoliberal es "eficiencia privada", para el pueblo trabajador es incertidumbre y angustia. Flybondi, la empresa que nació bajo el ala del macrismo y hoy se ve favorecida por la política de "Cielos Abiertos" de la gestión libertaria, ha decidido descargar el peso de su crisis financiera sobre los hombros de sus empleados: la compañía no depositó los salarios correspondientes al mes de marzo.
Esta situación no es un hecho aislado, sino el resultado lógico de un modelo de negocios basado en la flexibilización laboral y el desfinanciamiento de la seguridad social. Mientras el Gobierno nacional ataca sistemáticamente a nuestra aerolínea de bandera, Aerolíneas Argentinas, tildándola de "ineficiente", las empresas privadas que venían a "salvarnos" con la libre competencia demuestran que, ante la primera dificultad, el hilo siempre se corta por lo más delgado: el bolsillo del laburante.
El fracaso de la "revolución de los aviones"
La crisis de Flybondi desnuda la mentira de la "revolución de los aviones" que inició Dietrich y hoy profundiza el actual oficialismo. Estos proyectos empresariales, que operan con beneficios impositivos y regulaciones laxas, han demostrado ser gigantes con pies de barro.
"Es inadmisible que en un país con justicia social se permita que una empresa siga operando y lucrando mientras sus trabajadores no saben si mañana van a tener para comer. Esto es capitalismo salvaje en estado puro", expresaron fuentes sindicales del sector aeronáutico.
El incumplimiento en el pago de haberes se da en un contexto de inflación galopante —producida por el propio ajuste oficial— que destruye el poder adquisitivo. Que una familia deba esperar por su salario mientras los precios en las góndolas suben día tras día es, lisa y llanamente, un atentado contra la dignidad humana.
