Que pasa en el Partido de San Martín: El corazón productivo de la Patria resiste los embates del modelo libertario

La "Capital Nacional de la Industria" se desangra bajo el peso de un ajuste que asfixia a quienes producen. Un relevamiento desesperante de las PyMEs locales confirma lo que el peronismo advierte desde el primer día: sin mercado interno no hay industria, y sin industria no hay Nación. Caída estrepitosa de ventas, inversión cero y la amenaza latente de persianas que se bajan para siempre.

Que pasa en el Partido de San Martín: El corazón productivo de la Patria resiste los embates del modelo libertario
Que pasa en el Partido de San Martín

El panorama en el partido de General San Martín, históricamente el termómetro de la vitalidad industrial argentina, es hoy el espejo de una tragedia planificada. Las cifras que arrojan los últimos relevamientos de las cámaras pymes del sector no son solo estadísticas frías; son el relato de un industricidio ejecutado desde los despachos de la Casa Rosada, donde la timba financiera ha vuelto a ganarle la pulseada a la cultura del trabajo.

El mercado interno como campo de batalla

La caída de las ventas no es un fenómeno meteorológico, sino la consecuencia directa de una política de transferencia de recursos desde los sectores populares hacia los grupos concentrados de la economía. Al licuar los salarios y destruir el poder adquisitivo del pueblo, el gobierno ha sentenciado a muerte a las pequeñas y medianas empresas que viven del consumo local.

  • Consumo en picada: Las PyMEs de San Martín informan bajas en las ventas que superan niveles de crisis históricas. Si el trabajador no tiene para el pan, mucho menos para renovar el equipamiento o los bienes que fabrican nuestras industrias.
  • Costos por las nubes: El "tarifazo" de servicios públicos y la apertura indiscriminada de importaciones actúan como una pinza que tritura la rentabilidad de quienes apuestan al país.

Sin inversión no hay mañana

El dato de la "nula inversión" es quizás el más doloroso para el proyecto de una Argentina soberana. Mientras el Ministro Caputo pasea por el exterior buscando salvatajes financieros para sostener la fuga de capitales, el industrial de San Martín, aquel que reinvierte cada peso en su taller o fábrica, hoy se encuentra en modo supervivencia.

"Invertir hoy en la Argentina es un acto de fe suicida. Nos piden sacrificios mientras nos quitan las herramientas para trabajar. Quieren un país de servicios y exportación de materias primas, un país para pocos donde sobran 20 millones de argentinos", sostienen desde los agrupamientos de la producción nacional.


La resistencia desde la Justicia Social

La situación en San Martín es un llamado a la unidad de los trabajadores y los pequeños empresarios. No hay salida individual en este experimento de anarco capitalismo que desprecia la producción nacional. La defensa de la PyME es, en última instancia, la defensa de la Justicia Social: es el puesto de trabajo en el barrio, es el pibe que aprende un oficio, es la movilidad social ascendente que hoy intentan clausurar.

La "mugre" que temen en el entorno presidencial es la que generan sus propias políticas: la mugre de la exclusión, del hambre y de la destrucción de los sueños de quienes levantan la persiana cada mañana.