El cinismo de los responsables: Lacunza admite el industricidio mientras propone las mismas recetas que fundieron al país

El exministro del "reperfilamiento" y referente económico de la derecha, Hernán Lacunza, señaló que el 70% de las Pymes está "ahogado". Sin embargo, omite que es el modelo de ajuste salvaje, la apertura de importaciones y la destrucción del salario lo que está matando al corazón productivo de la Argentina.

El cinismo de los responsables: Lacunza admite el industricidio mientras propone las mismas recetas que fundieron al país
El cinismo de los responsables

La realidad es tan aplastante que incluso los arquitectos del endeudamiento macrista tienen que admitirla: las pequeñas y medianas empresas argentinas están en la lona. Hernán Lacunza, en un reciente diagnóstico, afirmó que el 70% de las Pymes se encuentra en una situación de asfixia financiera. Pero, fiel a su ortodoxia, el economista de la city se olvida de explicar que el verdugo no es el Estado presente, sino el modelo de exclusión que él mismo supo representar.

El diagnóstico es claro: no hay Pyme que resista si el pueblo no tiene un mango en el bolsillo. Lo que Lacunza llama "ahogo", nosotros lo llamamos industricidio planificado.

La farsa de la "presión" vs. la realidad del consumo

Mientras las usinas de pensamiento neoliberal insisten con que el problema de las Pymes es la carga impositiva o las leyes que protegen al trabajador, ocultan la variable fundamental de la economía peronista: la demanda agregada.

Las Pymes no cierran porque pagan impuestos, cierran porque:

  • El mercado interno está destruido: Con salarios de hambre y jubilaciones de miseria, no hay quien compre lo que las Pymes producen.
  • Tarifazos criminales: El costo de la energía, desregulado para beneficiar a los amigos del poder, se volvió impagable para cualquier taller o fábrica de barrio.
  • Apertura de importaciones: Se obliga a la industria nacional a competir en condiciones de desigualdad absoluta contra el gigante asiático o los excedentes del mundo desarrollado.

Lacunza y el eterno retorno a las recetas del hambre

Es paradójico que quien fuera el último ministro de Economía de un gobierno que dejó al país en default y con las persianas bajas, hoy pretenda dar lecciones de supervivencia empresarial. Lacunza sugiere que la salida es "flexibilizar" y "ajustar", términos que en el diccionario del pueblo significan quitar derechos y concentrar la riqueza.

La única salida para ese 70% de Pymes que hoy agoniza es volver a las bases de la Justicia Social:

  1. Recomposición urgente de los salarios: Para que la rueda de la economía vuelva a girar.
  2. Protección del mercado interno: Defensa de la soberanía productiva frente al libre mercado bobo.
  3. Crédito productivo: Que los bancos dejen de timbear con la deuda pública y vuelvan a financiar al que produce y da trabajo.

La Pyme como aliada del campo popular

La Pyme no es una "unidad de negocios" fría, sino el lugar donde se encuentran el pequeño empresario y el trabajador. Es el tejido social que sostiene a las ciudades. Defender a las Pymes es defender la mesa de los argentinos, y esa defensa no vendrá de la mano de quienes proponen el ajuste eterno.

La asfixia que denuncia Lacunza es el resultado directo de la "libertad" que solo sirve a los grandes exportadores y a la timba financiera. Sin un Estado soberano que regule y proteja, el destino de nuestras Pymes bajo estas recetas será, irremediablemente, el cementerio de la industria nacional.


Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social. Sin mercado interno, no hay industria; sin industria, no hay Nación.