Fuego amigo en la Rosada: la interna libertaria estalla en el Senado y pone en jaque la conducción de Bullrich
La feroz disputa por el control político y los resortes del poder institucional expuso las profundas grietas en el oficialismo. Desde el entorno de Karina Milei operan para desplazar a la exministra de la jefatura de bancada, evidenciando que la deriva autoritaria y el ajuste económico no logran consolidar orden ni siquiera entre las propias filas del régimen.
La descomposición del bloque oficialista en la Cámara Alta —con sondeos abiertos para reemplazar a Patricia Bullrich por la senadora Nadia Márquez— desnuda algo más que una simple pelea de egos palaciegos. En un contexto donde las urgencias de las grandes mayorías populares, el colapso del poder adquisitivo y el ahogamiento de las economías regionales son desatendidos sistemáticamente, la superestructura del poder libertario se consume en internas facciosas.
La orden emitida desde el núcleo duro de la Casa Rosada para auditar voluntades y desplazar a la conducción actual refleja el temor a cualquier foco de autonomía política. La pretensión de concentración absoluta de las decisiones bajo el ala de Karina Milei evidencia la fragilidad de una coalición atada al dogma fiscalista y a la subordinación geopolítica, incapaz de articular un proyecto de país que no sea el desguace del Estado nacional.
Mientras el entramado productivo se debilita y el mercado interno agoniza bajo el peso de la recesión, la corporación política que gobierna prioriza el disciplinamiento interno y el cálculo electoral de cara al futuro. Lejos de la pretendida eficiencia meritocrática, el modelo exhibe su verdadera cara: un aparato de desguace institucional donde los privilegios de casta y las disputas de facción se anteponen permanentemente al bienestar de las argentinas y los argentinos.
