El alineamiento del proyecto ultraliberal: Villarruel agita la rebaja de retenciones para consolidar la primarización económica

Durante la Expo Venado 2026, la vicepresidenta exigió la eliminación de derechos de exportación al agro y la industria. Detrás de la disputa por el protagonismo político en el oficialismo, se esconde una coincidencia de fondo: profundizar la desregulación en favor de los sectores agroexportadores concentrados.

El alineamiento del proyecto ultraliberal: Villarruel agita la rebaja de retenciones para consolidar la primarización económica
El alineamiento del proyecto ultraliberal

En el marco de la inauguración de la Expo Venado 2026 en Santa Fe, la titular del Senado, Victoria Villarruel, le reclamó públicamente al Poder Ejecutivo la quita total de retenciones a las exportaciones del campo y la industria. La intervención —presentada en la agenda mediática dominantes como un capitulo más de la ruptura personal con Javier Milei— expone dinámicas de poder más profundas sobre el rumbo del modelo socioeconómico nacional.

Bajo el argumento de incentivar la "cultura del trabajo" y rescatar al interior productivo, el pedido de la vicepresidenta apunta a favorecer a las corporaciones concentradas del agronegocio y a los grandes complejos exportadores. La quita de derechos de exportación en una coyuntura de feroz ajuste fiscal implica transferir cuantiosos recursos fiscales hacia los sectores de mayor rentabilidad, a costa del vaciamiento de las arcas públicas encargadas de sostener la educación, la salud pública y el sistema previsional.

Asimismo, la eliminación desregulada de las retenciones desacopla los precios internacionales de los alimentos del mercado interno, provocando un impacto directo en la canasta básica familiar. Esta medida asfixia a la clase trabajadora y a las grandes mayorías populares, cuyo poder adquisitivo se encuentra sistemáticamente devaluado por el programa monetarista.

Lejos de representar un cuestionamiento al corazón del proyecto ultraliberal, los reclamos de Villarruel evidencian la disputa por la representación política de las oligarquías territoriales y los factores de poder tradicional. La supuesta tensión de cúpula no discute la primarización de la estructura productiva ni el deterioro del tejido social, sino quién encabeza la interlocución con los grupos económicos que se benefician del desmantelamiento del Estado soberano.