El ajuste contra la vida: la caída de la natalidad como síntoma de la precariedad económica
Detrás de la dramática contracción en las tasas de natalidad que registra la Argentina no existe un dilema meramente cultural ni una decisión abstracta de época, sino una razón material insoslayable: la imposibilidad económica de planificar un proyecto de vida familiar bajo un esquema de desregulación salvaje y transferencia de recursos. La prédica del individualismo libertario omite deliberadamente que la maternidad y la paternidad se han vuelto inalcanzables para vastos sectores populares golpeados por el desempleo y la pérdida del poder adquisitivo.
La baja en los nacimientos constituye la expresión demográfica del deterioro en las condiciones estructurales de existencia. La destrucción de la masa salarial, la precarización laboral y la desarticulación del salario indirecto —mediante el tarifazo en servicios básicos, el encarecimiento de la canasta alimentaria y el fin de la inversión en obra pública y vivienda— imponen un freno objetivo a la reproducción social. Cuando el Estado se retira y abandona su función de garante de derechos fundamentales, la incertidumbre económica paraliza las proyecciones a futuro de la juventud trabajadora.
Este fenómeno expone una contradicción central del modelo neoliberal. Mientras el discurso oficial promueve la familia como núcleo ordenador de la sociedad, las políticas de ajuste sistemático profundizan las brechas de desigualdad y despojan a las familias de la infraestructura básica de cuidado. Sin guarderías públicas, sin acceso a la salud universal y con alquileres desregulados que devoran los ingresos del hogar, la crianza se transforma en un privilegio de clase reservado para minorías concentradas.
La problemática demográfica no se resuelve con apelaciones morales ni con dogmatismo de mercado, sino con soberanía económica y justicia social. La verdadera defensa de la vida exige la reconstrucción del aparato productivo nacional, la generación de empleo formal con salarios dignos y un Estado presente capaz de garantizar un horizonte de desarrollo integral para las mayorías populares.
